miércoles, 7 de junio de 2017

EVANGELIO SEGÚN JUAN 3, 16-18 Y REFLEXIONES DEL DOMINGO 11 DE JUNIO DE 2017

EVANGELIO SEGÚN JUAN 3, 16-18 Y REFLEXIONES DEL DOMINGO 11 DE JUNIO DE 2017

LA SANTÍSIMA TRINIDAD

A todo aquel que quiera conocer a JESUCRISTO

Permite, amado señor Jesús, que todos vean en mí aunque sea un poquito de ti. Quédate siempre conmigo y empezaré a resplandecer como Tú, a brillar lo suficiente para que pueda ser una luz para todos mis hermanos.

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El evangelio del Teólogo San Juan corresponde al primer domingo después de Pentecostés. Las palabras liberadoras de la Santísima Trinidad. 

 

Los Discípulos han tomado caminos diferentes que amparados en las enseñanzas del Dios vivo, Jesucristo, Hijo del Padre, ahora representado en el Espiritu Santo, el acompañante perfecto en la tan difícil Misión que se habrá de cumplir en el transcurso de los primeros años del Cristianismo y posteriormente de acuerdo a la evolución de los Siglos que marcaron revelaciones, cambios y aconteceres históricos a través de los años.

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Primera lectura

 

Lectura del libro del Éxodo (34,4b-6.8-9):

 

En aquellos días, Moisés subió de madrugada al monte Sinaí, como le había mandado el Señor, llevando en la mano las dos tablas de piedra. El Señor bajó en la nube y se quedó con él allí, y Moisés pronunció el nombre del Señor.

El Señor pasó ante él, proclamando: «Señor, Señor, Dios compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia y lealtad.»

Moisés, al momento, se inclinó y se echó por tierra. Y le dijo: «Si he obtenido tu favor, que mi Señor vaya con nosotros, aunque ése es un pueblo de cerviz dura; perdona nuestras culpas y pecados y tómanos como heredad tuya.»

 

Palabra de Dios        

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Salmo Daniel 3, 52-56

 

R/. A ti gloria y alabanza por los siglos

 

Bendito eres, Señor, Dios de nuestros padres, bendito tu nombre santo y glorioso. R/.

 

Bendito eres en el templo de tu santa gloria. R/.

 

Bendito eres sobre el trono de tu reino. R/.

 

Bendito eres tú, que sentado sobre querubines sondeas los abismos. R/.

 

Bendito eres en la bóveda del cielo. R/.     

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Segunda lectura

 

Lectura de la segunda carta del apóstol san Pablo a los Corintios (13, 11-13):

 

Alegraos, enmendaos, animaos; tened un mismo sentir y vivid en paz. Y el Dios del amor y de la paz estará con vosotros. Saludaos mutuamente con el beso ritual. Os saludan todos los santos. La gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la comunión del Espíritu Santo esté siempre con todos vosotros.

 

Palabra de Dios

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Evangelio según Juan 3, 16-18.

 

16. Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna.

17. Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él.

18. El que cree en él, no es juzgado; pero el que no cree, ya está juzgado, porque no ha creído en el Nombre del Hijo único de Dios.

 

Palabra de Dios

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Reflexión

P. Sergio Córdova LC

 

Muchas veces, cuando no entendemos alguna cosa, un poco en plan de broma decimos que es más oscuro que el misterio de la Santísima Trinidad.

Y, sin embargo, nada es más cercano a nuestra vida cristiana que este maravilloso dogma. Cuantas veces nos persignamos a lo largo del día, invocamos el nombre bendito de la Trinidad. ¿Y qué otra cosa decimos, sino: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo?

Además, cada vez que rezamos el Gloria, hacemos un acto de adoración y de glorificación a la Trinidad Santísima: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo. Pero, tal vez no somos muy conscientes de este misterio. Sabemos que Dios es Uno y Trino a la vez, pero no mucho más...

 

El verdadero amor, el amor más bello, más hermoso y noble es el amor puro y casto, el amor que sabe olvidarse de sí mismo y renunciar al propio egoísmo, al propio capricho y al placer desordenado para pensar en el bien y en la felicidad auténtica de la persona amada.

 

Desafortunadamente la sociedad está muy secularizada estamos bombardeados de hedonismo, de sexo y de erotismo...

¡Da una pena enorme ver a tantos jóvenes, en la flor de la vida, ya con ideas erróneas sobre el amor y con comportamientos a veces tan desviados!

Por eso hay que proponerle a los jóvenes estas ideas para tratar de sembrar así en su corazón valores nobles y sentimientos generosos. Y como los jóvenes aman lo bello y lo grande, responden a estos ideales de un modo positivo.

 

Pues la Santísima Trinidad es el misterio del amor de Dios; del amor más puro y más hermoso del universo, es el amor de un Dios muy distinto al que muchas veces nosotros pensamos. Dios no es un Dios que goza haciendo sufrir y vengándose. Es un Padre amoroso que ama tanto a sus hijos de la tierra que con tal de hacernos felices para siempre, no teme sacrificar a su propio Hijo del Cielo a quien ama de una manera única e infinita.

 

Lo que mueve a Dios para actuar en favor nuestro es el amor. No nos ama porque somos buenos, sino porque Él es bueno. Todo lo que Dios ha hecho, hace y hará en favor nuestro, se debe únicamente al amor infinito que siente por cada uno de sus hijos. Dios es el Padre que se siente más feliz cuando sus hijos extraviados vuelven a casa.

Conquista el amor de cada uno de sus hijos amándolos de una manera totalmente extraor­dinaria.

Nos dice este texto que Dios amó al mundo: No a una sola nación, o sólo a la gente buena, o solamente a aquellos que lo aman. 

Dios ama a todo el mundo: a los que lo aman y a los que no son amables, a los que rezan, y a los que nunca piensan en Él, a los que lo respetan y le temen, y también a los que se burlan de su paciencia; todos estamos incluidos en ese inmenso amor de Dios.

Como dijo San Agustín: "DIOS AMA A CADA UNO DE NOSOTROS, COMO SI NO HUBIERA A NINGÚN OTRO A QUIÉN AMAR". 

Claro está que no nos amará a todos igual, porque Él tiene también como respuesta en el amor aquello de "con la medida que midas, serás medido".

Amará más al que más lo ame. No tratará lo mismo a Abel que a Caín, ni a San Juan que a Judas, ni a María que a la mujer de Herodes. 

Pero sí ama inmensamente a todos, y a nadie excluye de su amor.

El amor de Dios a cada uno de nosotros es comparado al amor de un padre por su hijo. Este amor es más fuerte que el amor de una madre a sus hijos.

Dios nos ama más que un esposo a su amada; este amor vencerá incluso las peores de nuestras infidelidades; llegará hasta el don más precioso: "que dio a su Hijo único".

Jesús es el regalo maravilloso que el Padre nos ha dado. Jesús es la maravilla de Dios.

"Para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna". Dios no quiere la muerte del pecador, sino que se convierta y viva, dijo el profeta. Y Jesús lo repitió muchas veces. Son verdades que conviene recordar cuando la desesperanza acerca de nuestra santificación o de la salvación de otros empiece a rondar por nuestro intelecto.

"Porque Dios no ha enviado a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él". El Verbo se encarnó para que nosotros conociésemos así el amor de Dios. Cristo es Señor de la vida eterna. El pleno derecho de juzgar definitivamente las obras y los corazones de los hombres pertenece a Cristo como Redentor del mundo. El Padre también ha entregado todo juicio al Hijo. Pero el Hijo no ha venido para juzgar sino para salvar y para dar su vida. Es por el rechazo de la gracia en esta vida por lo que cada uno se juzga ya a sí mismo y puede incluso condenarse eternamente al rechazar el Espíritu de amor. Nada hay más importante. El amor es la fuerza que pone sentido, verdad y esperanza en nuestra existencia. Es el amor el que nos salva de tantas torpezas, errores y miserias.

 

La Santísima Trinidad es la revelación de un Dios que es el Amor en Persona, según la maravillosa definición que nos hizo san Juan: DIOS ES AMOR (I Juan 4, 8). Siempre que nos habla de Sí mismo, se expresa con el lenguaje bello del amor humano. Todo el Antiguo y el Nuevo Testamento son testigos de ello. Y en el Evangelio, Jesús nos revela a un Padre infinitamente cariñoso y misericordioso: ¡Con qué tonos tan estupendos nos habló siempre de Él!

El Buen Pastor que carga en sus hombros a la oveja perdida; el Padre bueno que hace salir su sol sobre justos e injustos, que viste de esplendor a las flores del campo y alimenta a los pajarillos del cielo; el Rey que da a su hijo único y lo entrega a la muerte por salvar a su pueblo; o esa maravillosa parábola del hijo pródigo, que nos revela más bien al Padre de las misericordias, al padre con corazón de madre como ha escrito un autor contemporáneo, con entrañas de ternura y delicadeza infinita.

 

Éste es el misterio del amor más bello, el misterio de la Santísima Trinidad: las tres Personas divinas que viven en esa unión íntima e infinita de amor; un amor que es comunión y que se difunde hacia nosotros como donación de todo su Ser. Y porque nos ama, busca hacernos partícipes de su misma vida divina: SI ALGUNO ME AMA, GUARDARÁ MI PALABRA, Y MI PADRE LO AMARÁ, Y VENDREMOS A ÉL Y EN ÉL HAREMOS NUESTRA MORADA (Juan 14, 23).

Y también porque nos ama, busca el bien supremo de nuestra alma: la salvación eterna. ¡Éste es el núcleo del misterio trinitario!

Ojalá que todas las veces que nos persignemos y digamos: En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, lo hagamos con más atención, nos acordemos de que Dios es Amor y de que nos ama infinitamente; agradezcamos ese amor y vivamos llenos de confianza, de alegría y de felicidad al sabernos sus hijos muy amados. Y, en consecuencia, tratemos de dar a conocer también a los demás este amor de Dios a través de la caridad hacia nuestros prójimos: Todo el que ama, ha nacido de Dios y conoce a Dios, porque Dios es Amor.

 

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CONFIAR EN DIOS

 

El esfuerzo realizado por los teólogos a lo largo de los siglos para exponer con conceptos humanos el misterio de la Trinidad apenas ayuda hoy a los cristianos a reavivar su confianza en Dios Padre, a reafirmar su adhesión a Jesús, el Hijo encarnado de Dios, y a acoger con fe viva la presencia del Espíritu de Dios en nosotros.

 

Por eso puede ser bueno hacer un esfuerzo por acercarnos al misterio de Dios con palabras sencillas y corazón humilde siguiendo de cerca el mensaje, los gestos y la vida entera de Jesús:misterio del Hijo de Dios encarnado.

 

El misterio del Padre es amor entrañable y perdón continuo. Nadie está excluido de su amor, a nadie le niega su perdón. El Padre nos ama y nos busca a cada uno de sus hijos e hijas por caminos que sólo él conoce. Mira a todo ser humano con ternura infinita y profunda compasión. Por eso, Jesús lo invoca siempre con una palabra: "Padre".

 

Nuestra primera actitud ante ese Padre ha de ser la confianza. El misterio último de la realidad, que los creyentes llamamos "Dios", no nos ha de causar nunca miedo o angustia: Dios solo puede amarnos. Él entiende nuestra fe pequeña y vacilante. No hemos de sentirnos tristes por nuestra vida, casi siempre tan mediocre, ni desalentarnos al descubrir que hemos vivido durante años alejados de ese Padre. Podemos abandonarnos a él con sencillez. Nuestra poca fe basta.

 

También Jesús nos invita a la confianza. Estas son sus palabras: "No viváis con el corazón turbado. Creéis en Dios. Creed también en mí". Jesús es el vivo retrato del Padre. En sus palabras estamos escuchando lo que nos dice el Padre. En sus gestos y su modo de actuar, entregado totalmente a hacer la vida más humana, se nos descubre cómo nos quiere Dios.

 

Por eso, en Jesús podemos encontrarnos en cualquier situación con un Dios concreto, amigo y cercano. Él pone paz en nuestra vida. Nos hace pasar del miedo a la confianza, del recelo a la fe sencilla en el misterio último de la vida que es solo Amor.

 

Acoger el Espíritu que alienta al Padre y a su Hijo Jesús, es acoger dentro de nosotros la presencia invisible, callada, pero real del misterio de Dios. Cuando nos hacemos conscientes de esta presencia continua, comienza a despertarse en nosotros una confianza nueva en Dios.

 

Nuestra vida es frágil, llena de contradicciones e incertidumbre: creyentes y no creyentes, vivimos rodeados de misterio. Pero la presencia, también misteriosa del Espíritu en nosotros, aunque débil, es suficiente para sostener nuestra confianza en el Misterio último de la vida que es solo Amor."

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Con afecto, aprecio y la fe en JESUCRISTO vivo entre nosotros

 

Sacerdote José Antonio Pagola

 

Parroquia de San Vicente Martir de Abando

 

Bilbao – España

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Este fue el destino de los 12 Apóstoles después de Jesucristo

Muchas veces nos preguntamos sobre el destino de los apóstoles, así que nos dimos a la tarea de compilar algunas cosas sobre sus vidas. El orden de los apóstoles no tiene que ver con su importancia, más bien es en orden de aparición.

1.         Santiago, el mayor

Santiago, el mayor, Boanerges, hijo de Zebedeo y Salomé, hermano de Juan el Apóstol; un pescador que vivió en Betsaida, Capernaúm y Jerusalén. Predicó en Jerusalén y Judea y fue decapitado por Herodes, en el año 44.

Era hermano de San Juan evangelista. Se le llamaba el Mayor, para distinguirlo del otro apóstol, Santiago el Menor, que era más joven que él. Con sus padres Zebedeo y Salomé vivía en la ciudad de Betsaida, junto al Mar de Galilea, donde tenían una pequeña empresa de pesca. Tenían obreros a su servicio, y su situación económica era bastante buena pues podían ausentarse del trabajo por varias semanas, como lo hizo su hermano Juan cuando se fue a estarse una temporada en el Jordán escuchando a Juan Bautista. Fue el primero de los doce en convertirse en mártir. Se dice que fue decapitado por una espada. (Hechos 12, 1- 2).

El nombre Santiago, proviene de dos palabras Sant Iacob. Porque su nombre en hebreo era Jacob. Los españoles en sus batallas gritaban: "Sant Iacob, ayúdenos". Y de tanto repetir estas dos palabras, las unieron formando una sola: Santiago.

Griego: Gyánkos (Γιάγκος)

Arameo: Ya'akov

Significado: Sostenido por el talón

2.         Andrés

Andrés era el hermano de Pedro, e hijo de Jonás. Vivió en Betsaida y Capernaúm y era pescador antes de que Jesús lo llamara. Tuvo el honor y el privilegio de haber sido el primer discípulo que tuvo Jesús, junto con san Juan el evangelista. Los dos eran discípulos de Juan Bautista (Marcos 1, 16-18). Andrés trajo a su hermano Pedro a Jesús (Juan 1,40). Él es el primero en tener el título de Misionero en Casa y en el Extranjero.

De acuerdo con la tradición, Andrés murió como mártir en Acaya, Grecia, en el pueblo de Patra. Cuando la esposa del Gobernador Aepeas fue sanada y convertida a la fe cristiana, y poco después de que el hermano del Gobernador se volviera cristiano, Aepeas se enojó mucho. Él arrestó a Andrés y lo condenó a morir en la cruz. Andrés, sintiéndose indigno de ser crucificado en una cruz en la misma forma que su Maestro, suplicó que la suya sea diferente. Así que fue crucificado en una cruz con forma de X, la cual hasta el día de hoy es llamada la cruz de San Andrés y es uno de sus símbolos apostólicos. La tradición coloca su martirio el 30 de noviembre del año 63, bajo el imperio de Nerón.

Griego: Andreas (Ανδρεας)

Arameo: Anes

Significado: Hombre fuerte, viril

3.         Bartolomé

Bartolomé o Natanael, hijo de Talmai, vivió en Caná de Galilea.

La tradición dice que fue misionero en Armenia. Un número de estudiosos cree que fue el único discípulo que provino de sangre real, o de una familia noble. Su nombre significa Hijo de Tolmai o Talmai

El nombre de Bartolomé aparece en cada lista de los discípulos (Mateo 10,3; Marcos 3,18; Lucas 6,14; Hechos 1,13). Este no era el primer nombre, no obstante, fue su segundo nombre. Su primer nombre probablemente era Natanael, a quién Jesús llamó "un verdadero Israelita, en quien no hay engaño." (Juan 1,47)

Se transformó en un uno de los misioneros más aventureros de la Iglesia. Se dice de él que predicó con Felipe en Phrygia y Hierápolis; también en Armenia.

La tradición dice que él predicó en India, y su muerte parece haber tenido lugar ahí. Murió como un mártir por su Señor. Fue despellejado vivo con cuchillos.

A este santo (que fue uno de los doce apóstoles de Jesús) lo pintaban los antiguos con la piel en sus brazos como quien lleva un abrigo, porque la tradición cuenta que su martirio consistió en que le arrancaron la piel de su cuerpo, estando él aún vivo.

Griego: Bartholomaios (Βαρθολομαιος)

Arameo: bar-Tôlmay

Significado: Hijo de Ptolomeo

4.         Santiago, el Menor (o Más Joven)

Santiago, el menor o más joven, hijo de Alfeo, o Cleofás y María, vivió en Galilea. Fue el hermano del Apóstol Judas.

La tradición siempre lo ha identificado con el "hermano del Señor", pariente cercano. (Mc 6,3). Es mencionado por San Pablo en su carta a los Gálatas (Gal 1, 19). Se le identifica también con aquél Santiago a quien se le aparece el Señor resucitado (1 Cor 15, 7). Es el autor de la carta del Nuevo Testamento que lleva su nombre. Predicó en Palestina y Egipto y fue crucificado en Egipto.

La tradición dice sobre su muerte que el sumo sacerdote Anás II le ordenó renegar de Jesús, pero Santiago, que estaba en lo alto del templo, aprovechando la concurrencia se puso a predicar el Evangelio. Al escuchar esto los fariseos y escribas se llenaron de furor y uno de ellos lo empujó desde lo alto. Santiago no muere de golpe, sino que es apedreado mientras rogaba a Dios de rodillas por sus asesinos. Como tardaba en morir, es golpeado en la cabeza con una maza por un batanero.

Griego: Gyánkos (Γιάγκος)

Arameo: Ya'akov

Significado: Sostenido por el talón

5.         Juan

Juan Boanerges, hijo de Zebedeo y Salomé, hermano de Santiago, el apóstol. Fue conocido como el discípulo amado.

Él escribió el Evangelio según San Juan, 1º de Juan, 2º de Juan, 3º de Juan y Apocalipsis. Predicó entre las iglesias de Asia Menor. Desterrado en la Isla de Patmos, fue más tarde liberado y murió de muerte natural en el año 100.

Fue un hombre de acción; era muy ambicioso; y un hombre con un temperamento explosivo y un corazón intolerante. Su segundo nombre fue Boanerges, el cual significa Hijo del Trueno. Él y su hermano Santiago vinieron de una familia de mejor posición que el resto de los apóstoles.

Juan maduró con el tiempo. En la etapa posterior de su vida, se había olvidado de todo, incluso de su ambición y temperamento explosivo, excepto de su compromiso de amor para con el Señor.

Se dice que un atentado fue realizado contra su vida mediante un cáliz de veneno del cual Dios lo salvó. Murió de causas naturales.

Griego: Ioannes (Ιωαννης)

Arameo: Yohanan

Significado: El Señor es misericordioso

6.         Judas Iscariote

Judas Iscariote, el traidor, fue el hijo de Simón quien vivió en Kerioth de Judá. Él traicionó a Jesús por treinta piezas de plata y luego se ahorcó (Mateo 26: 14,16).

Se dice que Judas vino de Judá, cerca de Jericó. Él era un judío y el resto de los discípulos eran Galileos. Era el tesorero del grupo y estaba entre los que lideraban conversaciones.

Iscariote en una primera acepción del término derivada del hebreo "seqarya", podría significar "el mentiroso", "el hipócrita", lo cual no es contradictorio con la participación que los textos canónicos le reservan en el final de Jesús.

En una segunda acepción del término, por otro lado la más generalmente aceptada, "Iscariote" querría decir "natural de Keriot", ciudad de Judea en la frontera con Edom citada en el Libro de Josué (Jos. 15, 25), lo que constituiría una vez más un dato, el de su origen, que no poseemos de casi ninguno otro de los Doce, y que convertiría a Judas en el único apóstol de Judea, y en consecuencia, no galileo.

Existe una tercera acepción, según la cual, el apelativo "Iscariote" haría referencia a una posible adscripción de Judas al grupo de los celotes, también llamados, como se sabe, sicarios, notablemente similar a Iscariote.

Vacante como queda el puesto de Judas en el colegio de apóstoles, éstos se plantean reemplazarlo, presentándose dos candidatos con parecidos méritos, José Barsabás y Matías.Y los apóstoles, echándolo a suertes, eligen a Matías. Hech. 1, 15-26

Griego: Ioudas (Ιουδας)

Arameo: Yehudah

Significado: Alabado

7.         Judas Tadeo

Judas Tadeo, o Lebeo, hijo de Alfeo o Cleofás y María. Hay quienes afirman que San Judas Tadeo era hermano del Apóstol Santiago, el hijo de Alfeo (Cleofás), quien era hermano del justo San José. Según sostiene un documento publicado por la Congregación para el Clero, Cleofás se casó con María de Cleofás, después de enviudar de su primer matrimonio del que nació San Judas Tadeo. Por lo tanto, Santiago el Menor y Judas serían primos de Jesús y sobrinos de San José y la Santísima Virgen. Tadeo se considera que viene del arameo "taddà'", que quiere decir "pecho" y por lo tanto significaría "magnánimo". Judas significa "alabanzas sean dadas a Dios". Fue hermano de Santiago el más joven. Fue uno de los apóstoles de los que se sabe poco y vivió en Galilea. La tradición dice que predicó en Asiria y Persia y murió como mártir en Persia.

San Jerónimo lo llamó "Trinomios" lo cual significa "un hombre con tres nombres". En Marcos 3,18 es llamado Tadeo. En Mateo 10,3 es llamado Lebeo. Su apellido era Tadeo. En Lucas 6,16 y Hechos 1,13 es llamado Judas el hermano de Santiago. Judas. La Epístola o Carta de Judas forma parte del Nuevo Testamento y es atribuida a San Judas Tadeo.

Se ha dicho que Judas fue a predicar el Evangelio en Edesa cerca del Río Éufrates. Allí sanó a varios y muchos creyeron en el nombre del Maestro. Judas fue desde allí a predicar el Evangelio en otros lugares. Según la tradición le cortaron la cabeza con un hacha en el Ararat.

Griego: Ioudas (Ιουδας)

Arameo: Yehudah

Significado: Alabado

8.         Mateo

Dos de los cuatro evangelistas dan a San Mateo el nombre de Leví, mientras que San Marcos lo llama, "hijo de Alfeo". Posiblemente Leví era su nombre original y adoptó el mismo el nombre de Mateo cuando se convirtió en seguidor de Jesús. Fue un publicano o cobrador de impuestos. Él escribió el evangelio que lleva su nombre. Murió como mártir en Etiopía.

El hecho sobresaliente sobre él es que fue un recaudador de impuestos. El cobrador de impuestos era odiado no sólo sobre el terreno religioso sino también porque la mayoría eran notablemente injustos.

En las mentes de varios hombres Judíos honestos, estos cobradores de impuestos eran considerados como criminales. Aun así, Jesús eligió un hombre a quien todos los hombres odiaban y lo hizo uno de los suyos. El hombre promedio habría pensado que era imposible reformar a Mateo, pero para Dios todas las cosas son posibles. Fue martirizado por oponerse al matrimonio del rey Hirciaco con su sobrina Ifigenia, la cual se había convertido al cristianismo por la predicación del Apóstol. Se dice que murió decapitado con una espada.

Griego: Matthaios (Ματθαιος)

Arameo: Mattityahu

Significado: Regalo de Dios

9.         Pedro

Simón Pedro, hijo de Jonás, era un pescador que vivió en Betsaida y Capernaúm. El nombre verdadero y originario de San Pedro era Simón, que aparece a veces como Simeón. Hizo trabajo evangelístico y misionero entre los judíos, yendo tan lejos como a Babilonia. En cada lista apostólica, el nombre Pedro es mencionado en primer lugar. Fue nombrado piedra

Su nombre griego fue Simón. Su nombre hebreo fue Cefas. El significado griego de Simón es roca. El significado árabe de Cefas también es roca. Pedro era galileo también como lo fueron varios de los otros discípulos. Cristo resucitado es el fundamento de la Iglesia: "porque nadie puede poner otro fundamento que el que está ya puesto, que es Jesucristo" -1 Cor 3,10. Sin embargo, el mismo Jesús quiso que su Iglesia tuviese un fundamento visible que serán Pedro y sus sucesores. Jesús presenta la vocación singular de Pedro en la imagen de roca firme. Pedro= Petros= Quefá= Piedra= Roca. Es el primero que Jesús llama y lo nombra roca sobre la cual construirá su Iglesia. Pedro es el primer Papa ya que recibió la suprema potestad pontificia del mismo Jesucristo.

Es verdad, Pedro cometió muchos errores, pero tuvo siempre la gracia salvadora del corazón amante. No importa cuántas veces se hubo caído y fallado, siempre recuperó su coraje e integridad.

La tradición dice que fue crucificado en Roma con la cabeza hacia abajo. Pedro solicitó que lo crucificaran cabeza abajo porque no era digno de morir como su Señor había muerto.

Griego: Petros (πέτρος)

Arameo: Kephas

Significado: Piedra

10.       Felipe

San Felipe era originario de Betsadia, (Galilea) y de profesión pescador. Junto con Andrés, son los únicos que tienen nombres griegos entre los apóstoles. San Felipe es quien invita a Natanael a conocer al Señor (Jn 1, 45). La tradición dice que Felipe predicó en las regiones de Frigia, actualmente Turquía, y Escitia, actualmente Moldavia, Ucrania, Hungría y el este de Rusia y murió como mártir en Hierapolis. El Evangelio de Juan muestra a Felipe como uno de los primeros entre tantos a quienes Jesús les dirigió la palabra "Sígueme." Escritores de la Iglesia primitiva y Eusebio, historiador de la Iglesia, afirman que San Felipe predicó el Evangelio en Frigia y murió en Hierápolis. Papías, obispo de este lugar, supo por las hijas del apóstol, que a Felipe se le atribuía el milagro de la resurrección de un muerto.

Fue martirizado y muerto en Hierápolis. Su martirio consistió en ser crucificado y apedreado.

Griego: Philippos (Φιλιππος)

Arameo: פליפה

Significado: Amigo de los caballos

11.       Simón

Simón, el Zelote, uno de los apenas conocidos seguidores llamado Cananeo o Zelote para distinguirlo de Pedro, vivió en Galilea. El nombre no significa que haya formado parte de los Zelotes, sino que él era muy celoso a la ley Judía, la cual el practicaba antes de ser llamado por el Señor. San Jerónimo y otros asumen incorrectamente que Cana fue su lugar de nacimiento; y entonces, por eso era llamado Cananeo.

Los Avecínanos relatan que sufrió la crucifixión como obispo de Jerusalén, luego de haber predicado el Evangelio en Samaria. No se sabe con certeza en que lugar predicó el evangelio. Se habla de casi todos los lugares conocidos de ese entonces, incluso se han mencionado que llego hasta Gran Bretaña; según los Griegos, predico en el Mar Negro, en Egipto, el Norte de África, y Gran Bretaña. Todo esto según la tradición.

Griego: Simon (Σιμων)

Arameo: Shim'on

Significado: El que ha escuchado a Dios

12.       Tomás

Tomás Dídimos vivió en Galilea. La tradición dice que Tomás predicó el Evangelio a los partos, medos, persas e hircanios, y que después pasó a la India. Se cree que Santo Tomás sufrió el martirio en la costa de Coromandel, India, donde su cuerpo fue descubierto, con ciertas marcas de que fue muerto con lanzas y ese tipo de muerte es tradición en los países del Este. Se sabe que su cuerpo fue trasladado a Edessa, donde fue enterrado en los grandes sepulcros donde también se hallaban San Pedro, San Pablo y San Juan.

Tomás fue su nombre hebreo y Dídimos su nombre griego. En Juan 20, 25 lo vemos diciendo que a menos que vea las marcas en las manos de Jesús y en su costado, él no iba a creer. Por esto Tomás llegó a ser conocido como Tomás el incrédulo.

Se dice que él fue encargado para construir un palacio para el rey de India, y fue muerto con una lanza como mártir por su Señor.

Griego: Thomás (Θωμάς)

Arameo: Tau'ma

Significado: Gemelo