viernes, 5 de mayo de 2017

CUARTO DOMINGO DE PASCUA - 7 DE MAYO 2017

7 DE MAYO 2,017 CUARTO DOMINGO DE PASCUA

Hermanos:

Jesús nos ha curado con sus heridas.

Nos habíamos extraviado como ovejas, pero ahora hemos vuelto al pastor y guardián de nuestras almas.

Que Jesús, nuestro Buen Pastor, esté siempre con nosotros.

 

Escuchemos la Voz del Pastor

Ha sido Dios mismo, nuestro Padre, quien ha tomado la iniciativa de amarnos. Su amor sigue llamándonos a cada uno de nosotros personalmente, y nosotros oímos su voz, especialmente por medio de Jesús, nuestro Buen Pastor, que nos llama.

Oímos su voz en la oración, en las palabras que él nos dirige en las Escrituras, o cuando nos habla de corazón a corazón en la celebración eucarística.

No podemos olvidar tampoco que Jesús nos habla en la comunidad de la Iglesia, en la que nos llama a través de la gente que grita con todas sus fuerzas sus necesidades y también su amor a nosotros.

 

Él nos habla por nuestro nombre

Es formidable y reconfortante saber que alguien te conoce por tu nombre, pues eso es ya una señal de amor. Si esa persona es alguien en quien tú confías, puedes ponerte en sus manos y sentirte muy seguro.

Jesús se presenta hoy a sí mismo como un AMIGO que nos conoce y nos llama a caminar con él por el camino de la vida. Él nos sostiene y aguanta, pase lo que pase; y nos muestra el camino a seguir.

Bajo su liderazgo podemos ser, verdaderamente un pueblo, el pueblo de Dios.

Con Jesús, nuestro Buen Pastor, aprendemos a preocuparnos y cuidarnos los unos de los otros.

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PRIMERA LECTURA - Lectura de los Hechos de los Apóstoles 2, 14a. 36-41

— Dios lo ha constituido Señor y Mesías: estamos llamados a Seguir a Cristo. El día de Pentecostés, Pedro convoca a los judíos a seguir a Jesucristo, a quien ellos han crucificado. Por medio del bautismo serán perdonados, pertenecerán a él y a su comunidad, y el Espíritu Santo les guiará. —

 

El día de Pentecostés se presentó Pedro con los once, levantó la voz y dirigió la palabra y les dijo:

14 «Judíos y habitantes todos de Jerusalén: Que os quede esto bien claro y prestad atención a mis palabras»:

36 «Sepa, pues, con certeza toda la casa de Israel que Dios ha constituido Señor y Cristo a este Jesús a quien vosotros habéis crucificado.»

37 Al oír esto, dijeron con el corazón compungido a Pedro y a los demás apóstoles: «¿Qué hemos de hacer, hermanos?»

38 Pedro les contestó: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo;

39 pues la Promesa es para vosotros y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos, para cuantos llame el Señor Dios nuestro.»

40 Con otras muchas palabras les conjuraba y les exhortaba: «Salvaos de esta generación perversa.»

41 Los que acogieron su Palabra fueron bautizados. Aquel día se les unieron unas 3,000 almas.

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Salmo 23:1-6

1 Yahveh es mi pastor, nada me falta.

2 Por prados de fresca hierba me apacienta. Hacia las aguas de reposo me conduce,

3 y conforta mi alma; me guía por senderos de justicia, en gracia de su nombre.

4 Aunque pase por valle tenebroso, ningún mal temeré, porque tú vas conmigo; tu vara y tu cayado, ellos me sosiegan.

5 Tú preparas ante mí una mesa frente a mis adversarios; unges con óleo mi cabeza, rebosante está mi copa.

6 Sí, dicha y gracia me acompañarán todos los días de mi vida; mi morada será la casa de Yahveh a lo largo de los días.

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SEGUNDA LECTURA - Lectura de la primera carta del Apóstol San Pedro 2, 20b-25

    Habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas: hemos sido salvados por Nuestro Pastor. En un mundo lleno de injusticia y sufrimiento, nos sentimos como ovejas descarriadas. Jesús ha compartido nuestra suerte. Dándose totalmente por nosotros se hizo nuestro Pastor. —

Queridos hermanos:

Si obrando el bien soportáis el sufrimiento, hacéis una cosa hermosa ante Dios, pues para esto habéis sido llamados, ya que también Cristo padeció su pasión por vosotros, dejándoos un ejemplo para que sigáis sus huellas.

El no cometió pecado ni encontraron engaño en su boca; cuando lo insultaban, no devolvía el insulto; en su pasión no profería amenazas; al contrario, se ponía en manos del que juzga justamente.

Cargado con nuestros pecados subió al leño, para que, muertos al pecado, vivamos para la justicia.

Sus heridas os han curado.

Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas.

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Evangelio según San Juan 10, 1-10

    Yo soy la puerta de las ovejas. Yo soy el buen Pastor dice el Señor, conozco a mis ovejas y las mías me conocen. Estamos llamados a seguir a nuestro pastor, Jesús el Buen Pastor, que no abusa de su poder, sino que nos conoce personalmente y es nuestra puerta hacia la felicidad y alegría perdurables. — Aleluya.

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos:

—Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz: a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.

Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús: Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.

Yo soy la puerta: quien entre por mí sé salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos. El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.

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"El Señor es mi pastor"

por el sacerdote y teólogo José-Román Flecha Andrés

"¿Qué tenemos que hacer, hermanos?" (Hechos 2,37). Es el día de Pentecostés. Lleno de la fuerza del Espíritu, Simón Pedro dirige su palabra a la multitud. Anuncia a todos los oyentes que Dios ha glorificado a Jesús, al que ellos habían conducido a la muerte. Y esta es la pregunta que los oyentes dirigen a Pedro y a los demás apóstoles.

El texto resume en pocas palabras el itinerario de la iniciación cristiana: anuncio de la buena noticia sobre Cristo, atención a las preguntas de los que acogen la Palabra, exhortación a la conversión y celebración de los sacramentos. Sin olvidar una advertencia para escapar de esta generación perversa y para abrirse al don del Espíritu. ¡Todo un programa de vida!

El salmo 22 nos prepara a la escucha del evangelio, al proclamar la alegría de contar con el Señor como nuestro pastor.

La primera carta de Pedro, que nos instruye en estos domingos pascuales, nos recuerda que Jesús nos ha redimido subiendo al leño de la cruz: "Andabais descarriados como ovejas, pero ahora habéis vuelto al pastor y guardián de vuestras vidas" (1 Pedro 2,25).

 

EL PASTOR

El domingo 4º de Pascua nos invita a ver a Jesús como nuestro buen Pastor. En el texto que se proclama este domingo (Juan 10,1-10), sobresale la alusión al seguimiento:

El pastor llama por su nombre a las ovejas y las saca fuera del redil. La imagen es muy sugerente. Los pastores de antes solían conocer a cada una de sus ovejas y hasta les daban un nombre propio. Con esa imagen del pastor se representa Jesús a sí mismo. Él conoce personalmente a los suyos y los saca para llevarlos a buenos pastos.

El texto supone que, al llegar la noche, las ovejas de diversos rebaños se recogen en un redil común. Por eso el pastor llama precisamente a las suyas, las rescata de la indiferencia y sale al campo delante de ellas. Cuando ha sacado todas las suyas, el pastor camina delante de ellas y las ovejas lo siguen. Hay una relación especial entre Jesús y los suyos.

Las ovejas siguen al pastor porque conocen su voz, pero no seguirían a un extraño. El texto sugiere que no es posible seguir al Señor si no se conoce su voz, y recuerda el afecto que él guarda para cada uno de nosotros.

El pastor se distingue del ladrón en que, frente al rebaño, tiene una actitud de generosidad y de entrega. La división de los cristianos en muchos rebaños replantea si realmente seguimos el "buen pastor". Cristo es a la vez Pastor del pueblo y Cordero de Dios entregado en sacrificio. Porque se entregó hasta la muerte para salvar al pueblo, sin conservar para sí nada, hemos sido salvados, pues andábamos descarriados como ovejas. Jesús es Pastor porque ha renunciado a su vida, haciéndose Cordero de Dios entregado para la salvación de todos, es el hilo de la liturgia de hoy, concentrada en la Colecta: «Dios Todopoderoso y eterno, que has dado a tu Iglesia el gozo inmenso de la resurrección de Jesucristo; concédenos también la alegría eterna del Reino de tus elegidos, para que así el débil rebaño de tu Hijo tenga parte en la admirable victoria de su Pastor».

Acudimos para ello a lo alto, pues «la misericordia del Señor llena la tierra, la palabra del Señor hizo el Cielo. Los extraños no serán seguidos por las ovejas. Pero si alguien no sigue al Señor que le llama, ¿no será que no conoce su voz y le resulta extraño?

 

LA PUERTA

El texto de este domingo subraya también la imagen de la puerta del redil donde se recogen las ovejas.

También con ella se identifica Jesús:

"Yo soy la puerta de las ovejas":

Él nos garantiza seguridad y abrigo en las noches de turbación y de tormenta. Él nos libra del miedo y de los enemigos. Él se abre cada mañana para que podamos "salir" de nuestros refugios. Él desea que podamos gozar de la luz. Él nos ofrece la salvación, la verdadera libertad y los buenos alimentos que sostienen nuestra vida. Él nos advierte para que no escuchemos a quienes no vienen por él hacia nosotros. Él nos recuerda que son ladrones y bandidos.

«Señor Jesús, te reconocemos como nuestro Buen Pastor. Queremos oír tu voz y reconocerla como tuya en medio de todas las voces que tratan de seducirnos. Queremos seguirte confiada y agradecidamente todos los días de nuestra vida. Es claro que por esta puerta hemos de entrar. No hay otro camino que Cristo para llegar a Dios. Su humanidad es la puerta del templo» (Santa Teresa de Jesús).

Cristo-Puerta: La puerta es una imagen entrañable y familiar; es una invitación a la relación y al encuentro; es signo de apertura. Cristo es, en primer lugar, puerta de Dios, porque nos facilita el acceso al Padre. «Siempre que se piense de Cristo, nos acordemos del amor con que nos hizo tantas mercedes y cuán grande nos le mostró Dios en darnos tal prenda del que nos tiene; que amor saca amor» (Santa Teresa de Jesús).

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Vivimos en un mundo de contradicciones, ídolos y modelos que ofrecen liderazgos contrapuestos, variados, contradictorios...estamos en un mundo vacío de ideales y lleno de falsos ídolos y modelos…son días de oír al Buen Pastor:

"Oveja perdida, ven sobre mis hombros; que hoy no sólo tu Pastor soy, sino tu pasto también.

Por descubrirte mejor cuando balabas perdida, dejé en un árbol la vida donde me subió tu amor;

si prenda quieres mayor, mis obras hoy te la den.

Oveja perdida, ven sobre mis hombros; que hoy no sólo tu Pastor soy sino tu pasto también.

Pasto al fin yo tuyo hecho, ¿cuál dará mayor asombro, el traerte yo en el hombro o traerme tú en el pecho?

Prendas son de amor estrecho que aun los más ciegos las ven.

Oveja perdida, ven sobre mis hombros; que hoy no sólo tu Pastor soy sino tu pasto también"

(Luís de Góngora).

Estos son días de pedirle: "Pastor bueno, vela con solicitud sobre nosotros y haz que el rebaño adquirido por la sangre de tu Hijo pueda gozar eternamente de las verdes praderas de tu reino y tener parte de la admirable victoria de su Pastor".

Trece razones bíblicas para seguir viviendo

Trece razones bíblicas para seguir viviendo

NETFLIX acaba de estrenar una serie llamada 13 REASONS WHY en la que trata el tema del BULLYING y el SUICIDIO desde la perspectiva de una adolescente.

El éxito de la serie es una prueba real de que este un problema real ente muchos jóvenes, por eso es importante darles una palabra de aliento a aquellos que estén considerando el suicidio.

¿Y qué mejor palabra de aliento que la Palabra de Dios? Por eso, he preparado una interesante lista de 13 razones bíblicas para seguir viviendo.

Si están pasando por un momento de confusión, abre la palabra de Dios que tiene cosas maravillosas que decirte:

 

1) Eres amado (Juan 3, 16)

Si sientes que a nadie le importas estás equivocado; Dios te ama ¡y muy en serio! Te ama tanto que dio a su Hijo único por ti, para que no perezcas si crees en Él y tengas vida eterna.

2) Tienes un propósito (Jeremías 29, 11)

Dios tiene un plan maravilloso para tu vida. ¡Él no te creó sin sentido! Atrévete a conocer los planes de Dios.

3) Hallarás la fuerza necesaria (1 Corintios 10, 13)

Dios te conoce muy bien. Sabe de tus fortalezas y debilidades. Él nunca pondrá sobre tus hombros una piedra más pesada de la que puedes cargar. Él siempre estará allí para fortalecerte.

4) Serás guiado (Salmo 32, 8)

El camino hacia la felicidad que Dios quiere para ti está lleno de señales para que no te pierdas. Solo debes estar atento a la voz de Dios que se manifiesta en la oración y en las cosas cotidianas de la vida. Recuerda que Dios siempre te está hablando, somos nosotros los que nos distraemos y no le escuchamos.

5) No estás solo (Deuteronomio 31, 6)

En este camino te encontrarás con más personas como tú. ¡Ve a una Iglesia! Allí encontrarás compañía. Además, tu ángel guardián, los santos y hasta la Santísima Virgen María están contigo en tu camino. ¡No estás solo!

6) Fuiste creado con amor (Isaías 43, 7)

Antes de tu concepción (independientemente de las circunstancias) Dios ya pensaba en ti. Él ya te amaba y te creó con ese amor infinito que solo Él sabe dar. Y no importa cuanto le hayas fallado ¡nunca se cansará de amarte!

7) Él llevó tus problemas (1 Pedro 5, 7)

Dios quiere que le confíes tus problemas. Él los conoce bien y quiere cuidarte.

8) Él te confortará (2 Corintios 1, 3-4)

No solamente secará tus lágrimas, sino que te hará tan fuerte que tú serás su instrumento para rescatar a más personas.

9) Él te sostendrá (Salmo 55, 22)

Cuando caigas Dios estará allí para levantarte y ayudarte a perseverar.

10) Has sido perdonado (Marcos 11, 25)

No importa que tan bajo hayas caído, Dios es infinitamente misericordioso y amoroso y te ofrece su perdón. Solo te pide una cosa: vuelve.

11) Hay esperanza (Romanos 15, 13)

La esperanza que Dios ofrece no es una mera ilusión. Él da una esperanza que llena de gozo y paz pues viene del Espíritu Santo.

12) Él responderá (Mateo 7, 7)

Dios no es sordo ni se hace el sordo. Si le hablas Él te escucha y te responde. ¡Atrévete a experimentarlo!

13) Eres valioso (1 Corintios 3, 16-17)

 

Todo tú eres infinitamente valioso.

El Espíritu de Dios habita en ti y tú eres su santuario.

Abre los ojos y maravíllate de ti mismo.