miércoles, 19 de abril de 2017

SAN JUAN PABLO II

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BALLET IGOR MOISEYEV

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TODO ES POSIBLE...

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Re: Reformas constitucionales

JuanJo tiene razon. No se vale una discucion de tanta importancia a puertas cerradas en una nacion donde todo lo que hace el gobierno ya no es secreto.  Gil Zu

El 18 de abril de 2017, 22:54, Juan Jose Pratdesaba <juanjo@pratdesaba.net> escribió:

Sería muy valioso que los compañeros abogados de este foro, especialmente los constitucionalistas, nos den su opinión respecto a las reformas constitucionales que se están discutiendo en el Congreso.

 

Juan José Pratdesaba B.

 

 

 

 

 

 

 


Médicos cubanos trabajaban en 62 países, al cierre de 2016 + Bravuconadas y peligros reales + American Curios + El teatro de guerra en Siria

 

 

El servicio dejó ingresos anuales por más de 11 mdd entre 2011 y 2015

 

Médicos cubanos trabajaban en 62 países, al cierre de 2016

Afp

 

La venta de servicios profesionales, fundamentalmente médicos, es la principal fuente de divisas para Cuba, por encima del turismo. Al cierre de 2016, había médicos de la isla en 62 países, en 35 de los cuales el gobierno cobró por sus servicios, de acuerdo con estadísticas oficiales publicadas este lunes.

 

En un reciente artículo publicado por el portal Cubadebate, el ex ministro de Economía José Luis Rodríguez calculó que esa actividad aportó un promedio anual de 11 millones 543 mil dólares entre 2011 y 2015.

 

El Anuario Estadístico de Salud 2016 revela que los profesionales cubanos están en 24 países de América Latina y el Caribe; 27 de África subsahariana; dos de Medio Oriente y África septentrional; siete de Asia oriental y el Pacífico, además de Rusia y Portugal.

 

La edición digital del Anuario, publicada por el sitio especializado Infomed (www.sld.cu), no registra la cantidad de profesionales que intervienen en esas misiones, pero según el Ministerio de Salud, a mediados de 2015 eran más de 50 mil, la mitad de ellos médicos.

 

Aparte de Venezuela y Brasil –los mercados más importantes–, los médicos cubanos están en Qatar, Kuwait, China, Argelia, Arabia Saudita y Sudáfrica.

 

Aun con la aguda crisis en Venezuela, el mayor socio comercial de Cuba, la venta de servicios médicos supera los ingresos de la floreciente industria turística, que se ubicaron en 2 mil 800 millones de dólares en 2016.

 

La isla también ofrece servicios gratuitos mediante el Programa Integral de Salud, destinado a 27 países con menos recursos como Haití, Bolivia, El Salvador, Guatemala, Nicaragua, Honduras, Etiopía, Congo, Tanzania y Zimbabue.

 

La Habana cerró 2016 con 90 mil 161 médicos, incluidos los que trabajan en el exterior.

 

El Estado cubano financia por completo el sistema de salud, uno de sus más publicitados logros junto con la educación universal gratuita.

 

La isla mantiene también la formación de médicos para otras naciones, en la Escuela Latinoamericana de Medicina, donde 2 mil 326 estudiantes cursan actualmente los seis años de la carrera.

 

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Bravuconadas y peligros reales

 

La confrontación verbal entre los gobiernos de Corea del Norte y Estados Unidos volvió a subir de tono en el curso de ayer. El vicepresidente estadunidense Mike Pence dijo –a unas millas de la línea que separa a ambas Coreas– que la era de la paciencia estratégica se acabó, en alusión a la política tradicional seguida por Washington de tratar de lograr mediante presiones económicas y diplomáticas que Piongyang prosiga el desarrollo y la producción de armas atómicas, y amenazó con que su gobierno tiene puestas todas las opciones sobre la mesa, en referencia a la ejecución de una agresión militar contra el país asiático.

 

La respuesta norcoreana llegó horas después por boca del representante de Piongyang ante la Organización de las Naciones Unidas, Kim In Ryong, quien advirtió que su país está listo para reaccionar a cualquier tipo de guerra que Estados Unidos desee y que tendrá la más dura reacción contra los provocadores.

 

Para poner en perspectiva el significado de este virulento desencuentro es preciso formular varias consideraciones. La primera de ellas es que para la lógica imperial de la Casa Blanca –independientemente de quién se encuentre en ella– resulta inadmisible y hasta inconcebible que un pequeño y remoto país pueda amenazar el territorio estadunidense con misiles atómicos intercontinentales. La segunda es que la determinación de Piongyang de dotarse con esa clase de armas es una consecuencia no deseada de las propias acciones de Washington en países como Afganistán e Irak. Este último, en particular, fue invadido y arrasado con el argumento falso de que poseía armas de destrucción masiva.

 

Paradójicamente, si el régimen de Saddam Hussein las hubiera tenido, tal vez George W. Bush y sus aliados no se habrían atrevido a lanzar la agresión bélica en su contra. Ésa fue, en todo caso, la conclusión que los gobernantes norcoreanos extrajeron de los múlti-ples e impunes ataques militares estadunidenses contra países pequeños y débiles.

 

Otra consideración necesaria es que, si bien la relación entre Corea del Norte y Estados Unidos ha distado mucho de ser distendida desde mediados del siglo pasado, existía entre las partes una suerte de pacto implícito de no agresión, situación que se vio alterada hace unos años con el desarrollo norcoreano de bombas atómicas. En la situación actual, la escalada se explica por las severas dificultades políticas internas en las que se encuentra la administración de Donald Trump, la cual no ha podido avanzar en su ofensiva contra el sistema de seguridad social legado por Barack Obama, en su disparatado empeño de construir un muro en la frontera común con México ni en otros asuntos.

 

En tal circunstancia, el magnate neoyorquino ha buscado recuperar impulso político por un medio tradicional y harto conocido: incitar el patrioterismo estadunidense mediante la creación de frentes de guerra externos. Por eso bombardeó una base aérea del gobierno sirio, por eso ha ordenado el despliegue de copiosas fuerzas militares alrededor del territorio norcoreano y por eso se ha enzarzado en un duelo de amenazas con Piongyang.

 

Las bravuconadas, sin embargo, pueden ser una mecha como cualquier otra para desatar una conflagración obligadamente catastrófica, no sólo para Corea del Norte y Estados Unidos, sino también para Corea del Sur y Japón, y una guerra particularmente desastrosa para la humanidad en su conjunto. Cabe esperar que el resto de la comunidad internacional formule una enérgica exigencia a ambos bandos para que dejen de lado el intercambio de amagos y resuelvan sus diferencias por la vía diplomática.

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American Curios

Resistencia

 

Entre las políticas más repudiadas del presidente estadunidense, Donald Trump, están las antimigratorias, por lo que comunidades y organizaciones se han movilizado para expresar su rechazo. Ya sea en marchas masivas, o pequeñas, la inconformidad está siempre en las calles. En la imagen, manifestantes, ayer, a la espera del paso de la caravana del mandatario, en West Palm Beach, FloridaFoto Afp

 

El político más popular en elEstados Unidos de Trump –ganando por un gran margen al presidente y los líderes del Congreso– es alguien que se identifica como socialista, una mayoría de la población no sólo no votó por el actual mandatario, sino lo reprueba a niveles sin precedente, y las movilizaciones populares de protesta que ha detonado están generando un movimiento de resistencia tal vez nunca visto antes. O sea, este país no es (sólo) de Trump.

 

Un acordeón ofrecía una versión de Esta tierra es tu tierra (This land is your land) de Woody Guthrie –himno del pueblo, no de la patria– en una de las marchas anti Trump de este pasado fin de semana realizadas en más de 100 ciudades con la participación de decenas de miles en el nuevo movimiento de resistencia en Estados Unidos.

 

Esa melodía surge de una larga historia de lucha –la guitarra de Guthrie tenía grabado sobre ella esta máquina mata a fascistas– que hoy día tal vez enfrenta su momento más crítico para este país, y para el planeta.

 

La elección de Donald Trump, afirmó recientemente Noam Chomsky, puso a las tres ramas del gobierno más poderoso de la historia bajo control total del Partido Republicano, al cual considera como la organización más peligrosa en la historia del mundo, ya que está comprometida a la destrucción de la vida humana organizada. No existe precedente para esto.

 

Ante la pregunta sobre cómo se podrá enfrentar este peligro, el intelectual radical más importante del país contestó que todo depende del tipo de resistencia que se genere, sobre todo por los jóvenes y de gente justo como tú, le respondió al entrevistador. Es una pregunta que deberías hacerte a ti mismo, no a mí.

 

La pregunta ya tiene respuestas iniciales de todo tipo, algunas sin precedente, desde el primer día del gobierno de Trump, cuando millones –convocados por mujeres– se expresaron masivamente contra el nuevo gobernante, así como en múltiples actos de protesta, grandes y pequeños, que se organizan a diario por todo el país. Son los elementos iniciales de algo que todos llaman resistencia.

 

El próximo fin de semana, por primera vez en la memoria, científicos tomarán las calles en Marchas por la Ciencia en Washington, y 425 movilizaciones en otras partes del país y del mundo (marchforscience.com).

 

Una semana después, el 29 de abril, se marcarán los primeros 100 días de este gobierno con una megamarcha en Washington por el clima, los empleos y la justicia (https://peoplesclimate.org).

 

El primero de mayo se ha convocado a una huelga y movilización nacional por inmigrantes, trabajadores y aliados que se expresará en marchas por todo este país.

 

La resistencia no se expresa sólo en grandes actos y marchas, sino en una amplia gama de esfuerzos e iniciativas. El movimiento Santuario en decenas de ciudades y universidades continúa organizando formas para proteger a comunidades inmigrantes; una Caravana contra el miedo avanza por el suroeste en repudio a las políticas antimigrantes de Trump (caravanagainstfear.org).

 

En una cena de Pascuas en la calle, en Nueva York, la semana pasada, ante una gran manta en que se leía: esta es la resistencia judía, y una expresión de solidaridad con Black Lives Matter, un rabino nieto de judíos sirios, quienes se refugiaron primero en Europa y después en Argentina, de donde tuvo que huir después del golpe militar, convoca a la acción de la defensa colectiva de todo inmigrante, refugiado y minoría oprimida señalando: un ataque contra uno es un ataque contra todos. Unos 750 inmigrantes se suman a una huelga de hambre en un centro de detención en Tacoma, Washington, en una acción en defensa de su dignidad (Facebook: NWDCResistance/).

 

Decenas de organizaciones han formado una coalición para unificar las luchas de defensa de inmigrantes, afroestadunidenses, latinos, indígenas, gays y otros contra las políticas de Trump, vinculando la lucha contra el militarismo y la injusticia económica del último año de Martin Luther King y el Primero de Mayo como día de defensa de los derechos de los trabajadores y los inmigrantes (beyondthemoment.org)

 

Nuevas y viejas organizaciones e iniciativas nacionales –algunas liberales que brotan de las filas derrotadas del Partido Demócrata, otras más progresistas y hasta radicales que tienen raíces en movimientos anteriores como Ocupa Wall Street, diversas luchas ambientalistas, de defensa de derechos de mujeres y de trabajadores– alimentan esta resistencia que aún busca cómo enfrentar una vez más lo que King llamaba hace medio siglo la feroz urgencia de ahora.

 

El presidente no tolera esta disidencia. La movilización nacional después de su toma de protesta lo enfureció por su tamaño (mucho más grande que los que llegaron al festejo oficial). Este domingo, 24 horas después de las marchas en demanda de sus declaraciones tributarias, no pudo evitar un tuit en el cual esencialmente acusó a manifestantes de ser pagados por sus enemigos: alguien debería indagar quién pagó para los pequeños mítines organizados ayer. ¡La elección ya se acabó!

 

Más aún, resulta que en el país que gobierna Trump, el político con mayor aprobación popular es el senador y ex candidato presidencial Bernie Sanders. Según una encuesta de Fox News (medio conservador pro Trump) a mediados de marzo Sanders goza del mayor índice de aprobación de cualquier político, con 61 por ciento, y la tendencia va mejorando (Trump tiene 43 y la tendencia va empeorando). Este es un país muy raro: vale recordar que una encuesta de Gallup el año pasado registró que la mayoría (55 por ciento) de los jóvenes de entre 18 y 29 años tenía una imagen positiva del socialismo, algo casi increíble en un país cuya cúpula se definió durante décadas como antisocialista.

 

Así, aun con el ruido ensordecedor de misiles y megabombas, la promoción de políticas que asaltan a los más vulnerables de este país y revierten el modesto avance en abordar el cambio climático, y de la declaración de nuevas guerras contra derechos civiles y los inmigrantes y refugiados, se escucha esa melodía, de ese acordeón, por todo el país.

 

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El teatro de guerra en Siria 

 

Guatemala, 11 de abril de 2017

El jueves pasado, EEU conmemoró en Kansas que hace 100 años, el 6 de abril de 1917, tras un discurso del entonces presidente Woodrow Wilson ante el Congreso, este órgano aprobó la entrada a la Primera Guerra Mundial, en la que perdieron la vida más de 10 millones de seres humanos y 20 millones fueron heridos o mutilados. Al día siguiente, el 7 de abril, EEUU lazó 59 misiles contra Siria, un país soberano, sin autorización legislativa, en una acción al margen de la ONU, que podría ser el preludio de la Tercera Guerra Mundial, o un viraje estratégico. 



Haciendo eco a la OTAN, las empresas mediáticas presentaron la agresión como una justa retaliación de EEUU contra el gobierno sirio, acusado de atacar con armas químicas en un sector de la ciudad de Khan Sheikhoun, provocando 80 muertos, pero nadie presentó evidencia alguna.



El Ejército Árabe Sirio aclaró que atacó un reducto rebelde, donde había armas químicas y una fábrica de armas, lo que provocó los decesos, pero su versión casi no tuvo difusión. Por ello, el gobierno del presidente Bachar al-Assad ha demandado que se efectúe una investigación internacional independiente, y se deduzcan responsabilidades.



El embajador de Suecia ante la ONU, Olof Skoog, dijo el viernes que el ataque de Estados Unidos contra una base aérea en Siria "plantea cuestionamientos de compatibilidad con la ley internacional", reiterando en la reunión emergente del Consejo de Seguridad, que es importante que cualquier acción tenga fundamento en la legislación internacional. Casi simultáneamente, el Parlamento egipcio repudió el ataque misilístico de EE.UU a Siria, calificándolo de "peligroso y 'precipitado".



Por su parte, Rusia exhortó a Estados Unidos a "desistir inmediatamente de su agresión", se sume a los esfuerzos por la paz en Siria y "colabore en la lucha contra la amenaza terrorista". El vice embajador ruso ante la ONU, Vladimir Safronkov, criticó enérgicamente la "flagrante violación del derecho internacional y el acto de agresión" de Estados Unidos, cuyas "consecuencias para la seguridad regional e internacional podrían ser extremadamente graves", por lo que es previsible que la confrontación suba de nivel.



En este caso, como en muchos otros, el aparato mediático-empresarial tiene como misión convencer a la opinión pública mundial que las fuerzas atlantistas "buenas", combaten a un gobierno "malo", que no se ha plegado a occidente. Por la gravedad de la situación, bien vale la pena investigar, enterarse y actuar conscientemente. Les comparto mi análisis al respecto.



En el título de esta columna, uso del concepto "teatro de guerra", en su doble acepción: para denominar al área geográfica específica en la cual se desarrolla la guerra, y como a una escenificación política y mediática, que esconde lo que realmente sucede en el campo de batalla. Me explico.



A principios de 2011, dio inicio la confrontación del gobierno del presidente sirio, Bachar al-Assad, contra grupos armados rebeldes de diversa índole, conocidos en Occidente como la "oposición siria". Más adelante, numerosos grupos y combatientes de los "rebeldes" se unieron a los yihadistas del Estado Islámico de Irak y el Levante, abreviado como EI, (en árabe Daesh) lo que le permitió a este último expandirse e invadir vastas extensiones de Siria desde las zonas que ya ocupaba en Irak, lo cual se ha revertido en los últimos dos años. Algunos grupos rebeldes yihadistas combaten tanto contra el gobierno como contra el EI Islámico, desatándose diversas confrontaciones entre las facciones rebeldes. 



Según el Consejo de Seguridad de la ONU, se establece un escenario de guerra mundial cuando cinco o más países se enfrentan militarmente y, en esta guerra, se confrontan EEUU, Francia, Gran Bretaña, Turquía, Arabia Saudita, Jordania, Irak, Qatar y Egipto, contra Siria, Rusia e Irán, cobrándose la vida de más de 400 mil personas, el conflicto ha desencadenado una crisis humanitaria con consecuencias nefastas en todos los países de la región y en Europa. 



De los 22 millones de habitantes que había en Siria antes del conflicto, más de la mitad han tenido que huir de sus hogares, sufriendo privaciones sin cuenta. Además, casi cinco millones de personas han tenido que huir a países vecinos; tres cuartas partes de los refugiados son mujeres y niños. 



En este infierno bélico, el Daesh se ha destacado por su crueldad sin límites, convirtiéndose en una amenaza terrorista mundial, que hoy es combatido por una alianza heterogénea de 68 países que, curiosamente, no han podido o no han querido derrotar a un ejército compuesto por mercenarios de todas las latitudes.



Cientos de documentos, testimonios, reportajes y evidencias han demostrado que el EI fue formado, armado y financiado por EEUU, en alianza con Inglaterra, Francia y Alemania. En una entrevista concedida al medio digital The Atlantic, en diciembre de 2014, Hillary Clinton admitió que esta milicia fue creada por la Casa Blanca, pero que se le escapó de las manos. "Hemos fracasado en crear una guerrilla anti-Assad creíble... El fracaso de este proyecto ha llevado al horror al que estamos asistiendo hoy en Iraq".



Sin obviar las violaciones a los DDHH del régimen sirio, no se puede caer en el simplismo de señalarlo como el "malo", pues su adversario es peor.



Bachar al-Assad fue reelecto en 2104, y solicitó el apoyo militar de Rusia, país que no podía desentenderse de un conflicto que amenaza su seguridad y su área de influencia geopolítica. En los dos últimos años, con el apoyo ruso, Assad ha recuperado el control de casi todo el territorio sirio, y ha logrado acuerdos políticos con la mayoría de grupos opositores, que no están plegados al Daesh, cuyos principales dirigentes han muerto o han huido. Por ello, la mayoría de expertos militares consideran que Assad saldrá triunfador de esa sangrienta contienda, que los dirigentes de la OTAN se niegan a dar por perdida.



Cabe recordar que, en 2014, el Gobierno sirio entregó todo su arsenal químico a los organismos internacionales, para frenar las acusaciones de la oposición sobre el uso de armas químicas. En enero de 2016, la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ), conformada por 192 países, confirmó la destrucción total del arsenal químico de Siria.



En contrapartida, el 7 de septiembre de 2015, el Servicio Federal de Inteligencia alemán anunció haber hallado pruebas que demuestran que Daesh utilizó armas químicas, en concreto gas mostaza, contra los soldados iraquíes desplegados en el norte del país. "Ellos (los elementos de Daesh) fabrican y utilizan gas mostaza (…) Sabemos que lo están utilizando", aseguró una fuente del Gobierno de EEUU en declaraciones concedidas ese mes a la cadena británica de noticias BBC.



En ese contexto, qué sentido tendría que el ejército sirio usara armas químicas en un conflicto que prácticamente ya ganó, convirtiendo una victoria en derrota, por la condena internacional. Por ello, el senador republicano por Virginia, Richard Hayden Black, explicó que el presidente de Siria no tenía ningún motivo para atacar con sustancias químicas a su pueblo,  ya que está a punto de derrocar a los terroristas en todo el país. "Creo que no hay absolutamente ninguna posibilidad de que ellos lo hayan hecho, porque no tienen nada que ganar, y mucho qué perder", declaró a Sputnik.



Sin embargo, lo más interesante de este "teatro de guerra" es el golpe de timón que el gobierno de Trump ha dado en relación con la guerra en Siria, y no ha sido correctamente interpretado, sobre lo cual nos ilustran expertos como Thierry Meyssan.



A principios de abril, la embajadora de Estados Unidos ante el Consejo de Seguridad de la ONU, Nikki Haley, anunció que el derrocamiento del presidente Assad ha dejado de ser "la prioridad" de Washington, agregando con toda claridad que sólo el Pueblo sirio puede escoger a su presidente, palabras que de inmediato confirmó el secretario de Estado, Rex Tillerson, dejando estupefactos a los aliados atlantistas, cuyas protestas fueron profusas. 



En ese complicado escenario, parece que los nuevos líderes militares de EEUU idearon una acción militar diversionista, para calmar a la OTAN. Los misiles estadounidenses lanzados en la madrugada del 7 de abril, no tuvieron problema para evadir las defensas antiaéreas sirias y rusas, consideradas las mejores del mundo, impactando en la base militar de siria que acababa de ser evacuada y se hallaba prácticamente vacía. Destruyeron la pista aérea, varios radares y pocos aviones fuera de servicio, así como algunos hangares, cobrándose nueve vidas, las usuales "víctimas colaterales".



Según los expertos, hay evidencias que sirios y rusos sabían de antemano del ataque de misiles, desactivaron sus defensas antiaéreas, desocuparon la base militar y siguieron la actuación de un libreto escrito por Trump y Putin, cuyo final es de pronóstico reservado.

 

 

 

Retomando el camino + El desgobierno en Guatemala + La barricada + La estafa de la falsa sociedad civil

 

 

Retomando el camino 

 


Guatemala, 18 de abril de 2017

Hace dos años, la ciudadanía se volcó a las calles en una gesta cívica contra la corrupción. El destape de las mafias enquistadas en las instituciones, al más alto nivel, generó un enorme malestar social, que se expresó en una crisis de credibilidad en el Estado y en el binomio gobernante, quienes terminaron en la cárcel, iniciándose un proceso de depuración institucional que aún no termina, encabezado por el MP y la CICIG.



Un año después, en abril de 2016, cuando los escépticos daban por muerto al movimiento ciudadano, la marcha por el agua partió de la Guatemala profunda, la indígena, pobre y marginal, para despertar a la Guatemala urbana. No pudo haber mejor conmemoración de esa efeméride que la concentración de treinta mil ciudadanos en el parque Central, demandando agua y justicia.



Después de marchar por once días bajo un sol inclemente, los indígenas y los campesinos volvieron a sacudir a la amodorrada capital. Su temple, organización y liderazgo social tuvo que ser reconocido por los presidentes de los tres poderes del Estado, quienes los recibieron a sabiendas que trataban con una fuerza social histórica. Nada menos que aquellos que nos alimentan, y son creadores y portadores de la cultura que nos engrandece.



Las corruptelas de políticos y empresarios, las masacres de los militares y el robo de los ríos nacen de una misma matriz: la impunidad. Corruptos, finqueros y genocidas actúan al margen de la ley, porque se consideran intocables; pero la gesta ciudadana de los últimos dos años han sacudido al sistema putrefacto y clientelar que ellos crearon, y los órganos de justicia abarrotan cárceles y tribunales con delincuentes de cuello blanco.



Dos años después del levantamiento en abril de 2015, vuelve a cobrar vigencia la recurrente pregunta ¿Qué hacer? 



La ciudadanía demanda transformaciones profundas del modelo de Estado y sus instituciones. Son tan numerosas, integrales y variadas que, ineludiblemente, se requiere convocar a una Asamblea Nacional Constituyente, para reconstituir de fondo el pacto social mediante una nueva Carta Magna. Quienes se oponen a esta salida legal y legítima, estarán propiciando un enfrentamiento de consecuencias imprevisibles. La gente ya no aguanta tanta violencia, tanta impunidad, tanta pobreza y tanta hambre.



La Asamblea Nacional Constituyente –ANC- la puede solicitar el Pueblo mediante cinco mil firmas y demandar que en la convocatoria se establezca que se podrán reformar todos los artículos que sean necesarios, salvo los relativos a la extensión del mandato y la reelección presidencial. Obviamente, se tendrá que presionar social y políticamente al Congreso para que respeten la voluntad popular.



Sin embargo, antes de convocar a una ANC hay que reformar la Ley Electoral y de Partidos Políticos –LEPP-, para evitar que los politicastros venales y el crimen organizado copen la Constituyente. En esas reformas, los Pueblos indígenas y los sectores sociales deberán tener representación político-electoral, en proporción a su número. Se trata, pues, de establecer una ANC representativa, legítima y legal.



Los sectores dominantes deben entender que las transformaciones serán ineludibles, y que es mejor discutirlas civilizadamente en una ANC que en la calle, frente a un Pueblo que ejercerá su poder soberano inexorablemente.



Hay que retomar el camino, fortaleciendo el movimiento cívico con un programa de lucha, una estructura y una dirección política de nuevo tipo. El Pueblo se ha erguido, ha dicho ¡básta! y reclama democracia, justicia y probidad. Hoy es cuando.

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El desgobierno en Guatemala

 

Alfonso Yurrita

17 de Abril de 2017 a las 00:00h

 

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Los problemas de Guatemala empiezan desde los acuerdos de paz. Las debilidades del Gobierno se basan en una ausencia de estrategias y planes ante las amenazas del siglo XXI. Pues esos acuerdos se definieron en conceptos de defensa nacional muy sui géneris, en que designaba al Ejército funciones como del siglo XIX: "defensa de agresiones armadas", lo que limita su accionar en resguardo de la Seguridad Nacional, con un PIB que le restringe, cuando el mundo está bajo las amenazas del terrorismo.

 

Para resguardar la seguridad nacional se crea una Policía. Esta queda dentro de un modelo legal que establece: proteger al medio, erradicar la violencia, la corrupción, la impunidad, el terrorismo, el tráfico de drogas y armas, acciones que brillan por su ausencia, aunque algunos éxitos han tenido.

 

Pero las nuevas amenazas regionales son la guerra al narcotráfico y el terrorismo después de los ataques que se internacionalizan y que alcanzan a Guatemala. Pues se ha vuelto una fuente de paso hacia Estados Unidos, por su posición geoestratégica dentro de la Cuenca del Caribe y ser frontera con Norteamérica. Lo que el presidente Trump pretende parar construyendo un muro y limitando los aspectos migratorios.

 

Guatemala vive actualmente una inseguridad producto del crimen organizado y sobre todo del narcotráfico, con elementos que han incorporando la violencia, como las pandillas, donde la guerra rural se ha desplazado a las ciudades, desarrollando una segunda generación criminal de pandillas juveniles,que "son jóvenes que ven reducidas sus oportunidades de experimentar una pertenencia a la comunidad con derechos y obligaciones con similares problemas y recompensas con sus pares de otras clases sociales".

 

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La segunda generación de maras internacionalizadas e influenciadas por la Mara Salvatrucha y la 18-St, provenientes de California, cuyas señas de identidad son los tatuajes sumamente agresivos. Por su estructura bien pueden ser politizadas y generar una desestabilización a un gobierno metido en problemas de corrupción política y sin una ideología partidista, pues el Gobierno desde el inicio ha carecido de una estructura política-legislativa, con lo que el pueblo no tiene quién lo represente. En Guatemala, al igual que muchos países de América Latina, se acabaron las guerras de las ideas y han empezado las de los desbordes.

 

Las fronteras terrestres, marítimas y aéreas son las debilidades más significativas en la seguridad, que se han convertido en zonas estratégicas sin control militar-policiaco y de desarrollo humano.

 

El territorio de Guatemala es ahora zona de paso de pandillas como la Salvatrucha, que afecta no solo su seguridad, sino la de otros países, pues por su estructura pueden ser politizadas y generar una desestabilización política.

 

Las amenazas en la frontera Guatemala-México empiezan por la debilidad en la seguridad en Guatemala, que arranca con la violencia en la Ciudad, que ha concentrado a casi todas la fuerzas de seguridad, Ejército y Policía, por la violencia que se ha desarrollado en el área metropolitana.

 

Para controlar el territorio nacional se tiene una Policía que solo cuenta con 31 mil elementos para cubrir terrenos amplios y montañosos. La credibilidad de la población sobre la Policía es otro problema

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La barricada

 

La vieja política está empapada de nepotismo.

 

 

Tristemente, lamentablemente, dolorosamente hay lecciones que no se aprenden. Política terca, testaruda, descarada. La misma piedra una y otra vez.

 

Un país cuyos perversos índices rebasan toda humanidad, es uno que necesita más que nunca de los mejores profesionales para hacerle frente a las miserias cotidianas. Personas comprometidas, apasionadas, expertas en su materia para articularse entre sí y sacar a flote este galeón hundido. Y claro que las hay.

 

Aquellas que lleguen a cargos públicos a entregar sus saberes con determinación y sin ningún lazo o interés más que el de dar respuestas coordinadas ante tanta incertidumbre. Detrás de las paredes de esta vieja geografía estamos urgidos de dichas cualidades humanas y técnicas para amarrar una mínima esperanza de sobrevivencia.

 

Sin embargo, tristemente, lamentablemente, dolorosamente, hay lecciones que no se aprenden. La piedra del nepotismo es barricada contra una política eficaz. Ejemplos sobran y sus fatales consecuencias marcan nuestro destino. Una forma de corrupción que nos conduce a la muerte. Incluir a allegados para devolver favores en puestos públicos es quizá uno de los más graves rivales de la nueva política.

 

Basta con revivir la reciente tragedia de las niñas del "hogar seguro", para entender las terroríficas consecuencias en que puede desencadenar el nepotismo, impregnando de incapacidad puestos de vital importancia para la seguridad y bienestar. La dinámica de incluir a un amigo, pariente o cercano es más peligrosa de lo que se supone. Tanto así que produce estancamiento, precariedad, burla, parsimonia, riesgo permanente y hasta muerte.

 

Y es lo que tenemos. El caso reciente del "comisionado del migrante", "embajador por decreto", es un ejemplo más. Un tema tan álgido que merece la más pronta atención por parte del Estado, resulta en manos de un amigo del presidente, Marvin Mérida, quien no hizo más que ponernos en ridículo dirigiendo una absurda carta a un senador republicano en contra de Todd Robinson. Vaya si esta torpeza no hubiera podido generar conflictos diplomáticos (eso, además de su inoperancia en el "cargo"). No es juego.

 

Es muy serio. Vivimos en la cuerda floja. Basta con ver la inmensa lista de "asesores" de diputados. ¿Asesores? Pues lo serán de la incapacidad, porque a la fecha este Congreso se ha lucido por su poca ejecución, insolvencia y desfachatez. Muchos son amigos, parientes… ¿Será posible tanto descaro? Tristemente, lamentablemente, dolorosamente, ¡sí! La misma piedra rueda nuestro camino.

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La estafa de la falsa sociedad civil

 

Ésta debe ser factor de cambio y no cómplice del statu quo.

 

El capital financiero se diferencia del capital físicamente productivo en que éste sirve para invertirlo en la fabricación de objetos que respaldan materialmente a la moneda, mientras el otro juega con capitales en el espacio virtual de la especulación, sobre el precio de inmuebles y empresas, y consecuentemente provoca, tarde o temprano, crisis económicas debidas a la ausencia de respaldo material para el dinero.

 

El capital físicamente productivo corre el riesgo de producir más objetos de los que los consumidores son capaces de comprar, y eso también provoca crisis económicas. Ambas posibilidades de crisis se pueden controlar mediante un Estado con el poder suficiente como para normar la productividad, la capacidad de consumo ciudadano y, sobre todo, la especulación financiera.

 

Esto se logra mediante el control de los monopolios y el estímulo a la libre competencia de la pequeña y mediana empresa, las cuales generan asalariados y consumidores que forman una clase media deseablemente mayoritaria frente a una minoría de ricos y otra de pobres. Esta es la receta de la estabilidad capitalista.

 

Para la cual se requiere, es obvio, de un férreo control estatal democrático y una ciudadanía capaz de fiscalizar al Estado. Lo cual implica una sociedad civil consciente y crítica, culta y consecuente con el interés de las mayorías, como la quería Gramsci, quien proponía que la sociedad civil debía hegemonizar sobre la sociedad política, es decir, sobre el Estado y sus instituciones.

 

En nuestro medio, el concepto y la práctica de la sociedad civil han sido deformados por la cooperación internacional. Pues el objetivo de la sociedad civil, vista como conjunto de oenegés sufragadas por el capital financiero especulativo, es destruir el Estado (contra el que endereza todas sus luchas), lo cual es congruente con la meta del neoliberalismo y de su ideal privatizador de lo público.

 

Esto es justamente lo que busca la Fundación Soros, la NED y otras agencias de financiación de oenegés progres en el mundo. Y a esto se debe la derechización de las izquierdas moderadas e incluso de las radicales en la actualidad. Estas izquierdas enarbolan un discurso políticamente correcto y se desgastan ad aeternum vociferando contra el Estado, aliadas con los neoliberales y la oligarquía en su suicida lucha antiestatalista.

 

Olvidan que, como decía Hobsbawm, el Estado puede ser corrupto, ineficiente e hipertrófico, pero es lo único que tenemos quienes carecemos de medios de producción para ejercer poder a favor de nuestros intereses. La tarea de la sociedad civil consiste pues en controlar y fortalecer el Estado. Lo cual no quiere decir defenderlo tal como está, sino controlarlo para hacerlo probo, eficiente, administrativamente pequeño y económicamente fuerte, a fin de que sirva a los intereses de la ciudadanía y no a los de una élite oligárquica.

 

Pero una sociedad civil cuya acción responde sólo a las directrices de sus agencias de financiación, es un agente al servicio del neoliberalismo, de la ultraderecha y del capital financiero. Ese mismo a cuyos intereses se debe el terrorismo, el narcotráfico, el delito organizado y otros rubros empresariales que tienen al mundo aterrado y a las masas refugiadas en religiosidades controladas por legiones de falsos profetas a sueldo.

La sociedad civil y la organización popular deben ser autofinanciadas y libres. Sólo así son factor de cambio, y no de opresión.

 

 

 

 

 

 

 

 

Certero golpe a la impunidad + Derecha y elitismo + Hay que empezar a hablar del país + Demasiada tolerancia

 

 

Certero golpe a la impunidad

 

La aprehensión, en Panajachel, del político mexicano Javier Duarte, exgobernador del estado de Veracruz y prófugo de la justicia desde hace seis meses, no solo constituye un certero golpe a la impunidad con que se manejan demasiados políticos latinoamericanos, sino también ejemplifica hasta dónde ha llegado el nefasto fenómeno de la corrupción, que si bien es cierto tiene vieja raigambre en el continente, nunca había sido rechazada tan de frente por la población.



Duarte fue capturado pocos días después de que en Italia fuera detenido el también exgobernador Tomás Yarrington, de Quintana Roo, quien junto con el todavía prófugo César Duarte, de Chihuahua, está acusado de graves delitos, lo que amenaza el predominio que por décadas ha tenido el Partido Revolucionario Institucional y permite predecir una derrota del oficialismo en las siguientes elecciones.



Salta a la vista que en el continente corren aires para depurar la política y que por ello expresidentes de cualquier signo ideológico enfrentan juicios o acusaciones de haber amasado fortunas a la sombra del poder o por la vía del nepotismo, apropiación de fondos, empresas de cartón, etcétera. Algunos de los aspectos del caso Duarte deben ser analizados, por sus semejanzas. Los tres exgobernadores habían sido considerados representantes de una nueva generación de priístas, distintos a la anterior, conocida como los "dinosaurios".



En Guatemala, muchas de las jóvenes figuras integradas a la política, entre ellas los diputados del partido oficial, también han demostrado no tener diferencia con quienes los antecedieron en convertir el ejercicio del poder en una fuente de corrupción, lo que mina la confianza popular y estimula su desidia en la política.



Es importante también investigar por qué causas y desde cuándo el exgobernador Duarte se encontraba en Guatemala, para determinar si pueden existir lazos entre él y personajes oscuros de la política nacional. Es en este escenario de lucha contra la corrupción, acentuado en la mayoría de países latinoamericanos, en el que deben ser calificados los esfuerzos para su erradicación, en especial una de sus más lacerantes manifestaciones, la impunidad.



Este asunto indefectiblemente lleva a pensar en la tarea emprendida por el Ministerio Público y la Cicig, y a darse cuenta de que, en la práctica, las acciones desarrolladas por quienes se oponen tienen como resultado práctico beneficiar a la impunidad y parten de una base teórica inexistente en Guatemala; es decir, la posibilidad de que las instituciones estatales por sí solas puedan actuar con éxito y por ello se pueda considerar una participación internacional como una intromisión y por ello inaceptable. Esto implica no darse cuenta de que el caso guatemalteco cada vez tiene mayores similitudes con lo que llevó a Haití a donde está ahora.



La ola contra la corrupción recorre el continente y, en general, al mundo. Cada vez se complica más esconderla o mantenerla fuera del conocimiento de los ciudadanos, vía las redes sociales. Esto otorga esperanzas para que el sistema de justicia pueda funcionar y por ello acciones como la colaboración entre Guatemala y México para la captura y extradición del prófugo Duarte merecen el reconocimiento generalizado.

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Derecha y elitismo

 

Bien por Daniel Haering, que ha señalado que el emperador va desnudo. Proclamándose en la derecha y desde la derecha, dice lo que nadie en la élite quiere oír: «El sistema político guatemalteco ha sido un proyecto con muchas más sombras que luces, verdaderamente indefendible».

 

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Haering argumenta en el blog Diálogos que la derecha guatemalteca tiene en la mano la clave para hacer cuajar el progreso tras la depuración que inició la persecución de la corrupción en 2015. Pero se desespera del inmovilismo, de la secular apuesta por el no antes que por el cambio.

 

Comparto muchos de sus reclamos, que animan igualmente mi agenda de columna. Como señalar que la timidez de la élite económica es una característica cultural que estorba a toda la sociedad y a la misma élite. O como denunciar la incapacidad demostrada de esa élite para desarrollarse en un mercado libre sin recurrir a la trampa.

 

A la vez hay precisiones por hacer. No solo para polemizar, sino porque el éxito en el cambio está en los detalles. Y porque el detalle define el alcance de las responsabilidades.

 

El primer y más obvio reto está en el concepto axial de la nota de Haering: ¿qué es la derecha? Él habla de la persuasión liberal-conservadora. Pero con ello se apropia ya de mucho más que la que en este país de estrecheces se reconoce a sí misma como derecha.

 

Porque el liberalismo lo comparto también yo, que no tengo empacho en admirar el racionalismo europeo y que he pasado casi toda la vida laboral vendiendo servicios en el mercado. Y conservadores —culturales, políticos y quizá hasta económicos— son probablemente muchos de los indígenas que protestan la minería en nombre de la madre tierra.

 

Otro tanto pasa con su definición de izquierda. A esta endilga no haber «demostrado en las últimas décadas tener la legitimidad, la claridad o la capacidad de movilizar voto y elaborar un discurso ilusionante». Ello correctamente describe a la exigua e incompetente izquierda partidaria, pero desestima algo obvio.

 

Si hablamos de política popular, de progresismo y de afán de cambio, aquí ya hay una izquierda vibrante, organizada y demostradamente capaz de convocar decenas y hasta centenas de miles de seguidores en pie de marcha. Y no me refiero a la izquierda mestiza, de intelectuales y clasemedieros que gustamos de aderezar la pizza con teoría política en coquetos bares del nuevo viejo centro de la ciudad de Guatemala.

 

Aquí izquierda se llama movimiento indígena porque las muy europeas categorías de un viejo Parlamento francés sirven mal para describir las prácticas y prescribir las soluciones. Sin embargo y visto con detenimiento, tienen mucho en común un líder indígena en Huehuetenango con un sindicalista de hueso colorado en el Manchester de 1933: manos ajadas, redes extensas construidas poco a poco, persistencia de hierro, conservadurismo cultural y desconfianza visceral y bien fundada hacia las élites. Si esta gente no gana elecciones no es por poco clara, por incapaz de movilizar seguidores o por faltarle un discurso que ilusione.

 

Si no ganan elecciones es por la resistencia continua, taimada y frecuentemente violenta de la élite, por el racismo de la clase media urbana. Es por la insistencia en sostener un Estado y unas leyes que deslegitiman sus causas. Es porque se criminaliza a sus líderes apenas se atreven a denunciar la injusticia. No digamos ya a reclamar sus propios intereses.

 

Entonces comparto la preocupación: urge la postura de nuevas opciones. Pero no es un problema de izquierdas y derechas, que supone que nuestro reto es de teoría política y económica en un marco convencional. Aquí no encontraremos una salida en la derecha por liberal-conservadora, como tampoco la encontraremos en la izquierda por sindicalista.

 

Haering ya lo insinúa en su artículo. Tanto que la crítica en las redes sociales lo empantana con el problema de reconciliar conservadurismo con reforma (¿cuánta reforma puede tolerar un conservador sin traicionar los principios seculares y cuánta reforma puede hacer un izquierdista sin traicionar la revolución?).

 

El reto primario está en otra parte y Haering lo encuentra sin querer cuando señala que «promover reformas es, además de un imperativo estratégico, una obligación moral». Aquí radica el reto para el hijo de la élite, así sea de la derecha tanto como de la izquierda política: que primero hace falta admitir que todas y todos somos dignos, que no hay problema con que pensemos distinto, que destruir al contrincante siempre está mal, que hay soluciones que no nos van a gustar, pero que igual son soluciones, y que no todas las soluciones residen en la élite, esa que nos hizo el mal que somos.

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Hay que empezar a hablar del país


Han pasado más de dos años desde aquel día en que una conferencia de prensa de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala destapó la punta del iceberg de la corrupción denunciando el caso de defraudación aduanera conocido como La Línea, dirigido por las más altas autoridades no sólo de la SAT, sino del país mismo. Baldetti y Pérez Molina guardan prisión por ello y tras el destape han venido a sumarse muchos casos más que demuestran la profundidad de la podredumbre en nuestro sistema político.

 

De eso hemos hablado todos durante los últimos dos años, sea para congratularnos por los golpes que el Ministerio Público y la CICIG han dado, para quejarnos por la forma en que se han "contenido" otros casos relativos a gobiernos diferentes al del PP o, como hicieron otros, para protestar porque con tanta investigación no sólo se destruye la presunción de inocencia (en un país donde no hay inocentes políticos), sino también por la forma en que esos casos han perjudicado la economía del país afectada por el temor a persecuciones penales derivadas de incurrir en actos que hasta el 16 de abril de 2015 eran absolutamente normales y aceptables.

 

Pero me parece que no hemos llegado a aterrizar de manera que podamos iniciar la discusión sobre el futuro del país y cómo empezar a construirlo. Durante años hemos vivido atrapados por la coyuntura y no pareciera haber tiempo para reflexiones más profundas que tengan que ver con el debate sobre el sistema y sus consecuencias. Iván Velásquez dijo que ese sistema había sido diseñado para la impunidad y que todo se pensó para que la justicia no funcione.

 

Los "institucionales" no comparten tal criterio y ven exagerada la apreciación porque insisten en que el problema no está en el sistema sino en las personas que llegan a los puestos públicos, como si ese ascenso al poder no estuviera cuidadosamente diseñado en nuestro modelo político que reserva tales posiciones para los que pactan vendiéndole su alma al diablo.

 

Yo soy de los inconformes por la influencia que ejercen en los entes de investigación aquellos que tuvieron la oportunidad de romper los vicios de la corrupción desde el Ministerio Público en tiempos de Claudia Paz y Paz, pero pactaron para ignorar la corrupción a cambio de que les dieran vía libre en su agenda ideológica. Y estoy inconforme porque eso permite a muchos insistir en que el problema fue el Partido Patriota y no el sistema, ya que nadie más es perseguido por otras corruptelas.

 

El caso es que con o sin condenas a los corruptos, lo que no podemos permitir como ciudadanos es que el sistema siga intacto, que sus operadores se vuelvan a empoderar para terminar con la esperanza de construir un país distinto en el que ni la impunidad ni la corrupción tengan que ser vicios eternamente aceptados.

 

Y ese debe ser el debate del país. Cómo hacer para refundar un Estado fallido por corrupto e inútil como resultado de un consenso tácito de las élites. Hablar de las oportunidades que se roba la corrupción y de la pobreza que genera para empezar a soñar con algo distinto que surja de nuestra responsabilidad ciudadana. Un nuevo pacto de Nación se vuelve urgente y hay que empezar a formularlo.

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Demasiada tolerancia

 

 

Pareciera que en Guatemala nos queremos convencer que quienes cometen ilícitos son solo parte de la "normalidad" de un sistema que es violento, excluyente e impune con tal de proteger a los corruptos. Nadie debe dudar que la ineficiencia del Estado se hizo para proteger los intereses de los que han saqueado al Estado.

 

Ahora que conmemoramos el segundo aniversario del destape de un caso que conmocionó al país, debemos pensar también en cómo ha sido la reacción de la ciudadanía en el esfuerzo de transformación del país.

 

Se generó una condena enérgica contra los políticos y con los procesos contra la gente del Partido Patriota ha vuelto a haber polémica por los pedidos para que se castigue a los de otros gobiernos, como el de la UNE, por ejemplo, tan responsable de estar metida en negocios "cooptados".

 

El caso más grande de pago de mordidas, TCQ, ha sido protegido, impulsado y olvidado por todos con tal que los dólares empiecen a llegar a los propietarios. Aquello de "los intereses del Estado" y la garantía de sus bienes, se lo pasaron por el arco del triunfo la Procuradora General de la Nación, Anabella Morfín, y el interventor Alexander Aizenstatd, que antes de ser interventor era generador de opinión en los medios del prófugo Erick Archila.

 

Y resulta que la misma sociedad se expresa contra la "desaceleración" económica que, según afirman, vino como resultado de la lucha contra la corrupción. La verdad es que Guatemala se ha detenido porque todo el sistema es corrupto y estamos acostumbrados a operar en medio de la podredumbre y nos da miedo hacer cualquier cosa cuando existe posibilidad de que surjan responsabilidades penales.

 

Es absolutamente necesario que la sociedad entienda que tenemos un gran reto al frente y que depende de nuestra reacción y actitud el que se logren hacer los cambios que el país necesita o sucumbir ante los esfuerzos de los poderes reales de conservar el control absoluto.

 

En un país que se ha caracterizado por ser profundamente reprimido y polarizado, es incomprensible que no haya pasión que se oriente con determinación y energía en contra de las malas prácticas. Sería la forma de romper ataduras.

 

Ni el Congreso, la Corte Suprema de Justicia o el Ejecutivo han sido capaces de demostrarle a la ciudadanía que entienden las necesidades que como Estado tenemos que enfrentar. Eso nos hace que seamos otros los que tengamos que recordar y remachar la necesidad para el futuro de no dar un paso hacia atrás para caer en la aceptación de la corrupción.