sábado, 8 de abril de 2017

¿Quién está detrás de la súbita violencia de pandillas en Guatemala + La agonía de la partidocracia + Cuando acabe el patriarcado +

¿Quién está detrás de la súbita violencia de pandillas en Guatemala

 

Guatemala, 5 de abril de 2017

Guatemala vive momentos inéditos. Desde hace unas semanas existe una serie de ataques coordinados, en lapsos de pocas horas, de pandillas de maras contra la Policía Nacional Civil (PNC).

 

Pero lo que más alarma a las autoridades es la capacidad de fuego que demuestran los pandilleros, quienes utilizan armas de guerra exclusivas de las fuerzas armadas.



Oficialmente los ataques son una represalia de la pandilla Barrio 18 al traslado de sus jefes encarcelados a prisiones de máxima seguridad.



Para algunos el problema es mayor: especialistas creen que tras la súbita ola de violencia puede estar la mano de exmilitares, empresarios o políticos afectados por la lucha contra la corrupción en el país.



Son grupos con capacidad económica para armar a las pandillas e incitarlas a la violencia, asegura el consultor Daniel Martínez-Amador, de la Red de Investigadores Insumisos.



Una de las evidencias es el comportamiento atípico de las pandillas, añade.



"Es increíblemente sospechoso por el volumen de fuerza y el tipo de armas que están utilizando", explica a BBC Mundo.



"No son las armas usadas por la delincuencia común sino de uso exclusivo del ejército. Entonces una buena pregunta es de dónde las obtienen".



El factor CICIG


Aunque hasta ahora la principal línea de investigación por los ataques es una represalia de la pandilla Barrio 18, las autoridades no descartan que existan otros actores detrás de la violencia.



"Como investigadores no podemos descartar ninguna hipótesis", le dice a BBC Mundo Stu Velasco, subdirector de investigación de la PNC.



"Por el momento estamos concentrados en el tema de pandilla 18 y de sus líderes, pero en la investigación no podemos descartar nada", añade.



Parte del problema está en la historia reciente de Guatemala, recuerda el investigador Martínez-Amador.



Tras los acuerdos de paz firmados en 1996 para terminar con el conflicto armado, en el país se quedaron grupos vinculados con gobiernos militares.



Se les conoce como Cuerpos Ilegales y Aparatos Clandestinos de Seguridad (Ciac), y generalmente están formados por empresarios, exmilitares y políticos.



Según especialistas, estos grupos han sido afectados por el trabajo de la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (CICIG).



En otros años han sido vinculados con protestas o incluso acciones violentas.



Eso ocurrió en el gobierno del expresidente Álvaro Colom, cuando durante algunas semanas aumentó el número de homicidios en la capital del país.



Los crímenes coincidieron con una jornada de manifestaciones para exigir la destitución del mandatario, recuerda Martínez-Amador.



Mercado de sicarios

¿Puede repetirse la historia? Los ataques sistemáticos contra la Policía Nacional Civil son una señal, insiste el especialista.



"Te hace sospechar, normalmente los grupos criminales racionalizan la violencia porque saben que va a haber reacción de las fuerzas de seguridad".



"Si a eso le añades que se van desnudando con mayor claridad las relaciones de los Ciac, estructuras que no logran apegarse a la democracia y están relacionados con exmilitares que quedaron enquistados en los quehaceres de seguridad".



Un escenario que también analizan las autoridades. "Hemos tenido en los últimos meses una capacidad de fuego distinta a ataques que anteriormente se suscitaban en contra de las fuerzas de seguridad", reconoce por su parte el subdirector de la PNC.



"Hay un rumor en el país y varias personas que apuntan a que detrás de las pandillas pudiera haber otro tipo de grupos o de sectores".



Por el momento, repite, las investigaciones se concentran en la pandilla Barrio 18, pero en la indagatoria también rastrean el origen de los arsenales incautados.



"Vamos a ahondar en la intelectualidad de estos crímenes y si obedecen a una decisión de lo que se llama como Rueda 18, de la pandilla MS o si hay actores distintos".



En el país es frecuente que las pandillas sean contratadas para cometer actos violentos, como homicidios le dice a BBC Mundo Walter Menchú, del Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN).



"No es un secreto que en Guatemala existen grupos que venden servicios de sicariato", explica.



"En el bajo mundo existe un mercado donde la gente los contrata para ejecutar acciones específicas".



"No vamos a negociar"

Mientras siguen las investigaciones la violencia de pandillas no cesa. El subdirector de la PNC dice que en los últimos días se evitaron 15 ataques contra la corporación.



Incluso en algunos casos encontraron instrucciones precisas en teléfonos de pandilleros detenidos para asesinar policías.


Walter Menchú señala que la pandilla Barrio 18 "intenta probar al gobierno".



Cuando inició la actual administración del presidente Jimmy Morales “hubo un incremento en la cantidad de homicidios por desmembramiento. No fueron crímenes simples, lo que hicieron es mandar mensajes con la saña como los realizaron”.



En eso coincide Stu Velasco. Los líderes de las pandillas, dice, presionan al gobierno para conservar privilegios en las prisiones donde se encuentran.



Incluso trataron de obligar el traslado de 200 miembros de su organización, detenidos en varias cárceles, a los centros de reclusión donde se encuentran.



Es una de las razones de los ataques a la PNC, explica el funcionario. La otra es que se han detenido a más de 400 pandilleros y se desarticularon organizaciones completas de la pandilla.



"A toda acción hay una reacción. Están siendo despojados de sus plazas donde extorsionaban y de su capacidad operativa de recurso humano".



"El Estado, la PNC no puede negociar con criminales. No lo vamos a hacer, seguiremos trabajando. Esto nos cuesta vidas de compañeros policiales, pero así es este tema".

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La agonía de la partidocracia

 

 

La reinstauración de la democracia, en 1986, puso en evidencia el predominio de un modelo partidario nefasto para los guatemaltecos porque sus principales figuras dejaron clara su carencia de una visión como estadistas o porque sucumbieron ante los tentáculos de la corrupción, y quienes alcanzaron el poder muy rápidamente iniciaron su declive o logran mantener cierta existencia vital a base de medios artificiales.



Dos agrupaciones que iniciaron el relevo democrático fueron la Democracia Cristiana Guatemalteca y el Movimiento de Acción Solidaria, que alcanzaron el máximo objetivo de cualquier político, pero empezaron su deterioro demasiado pronto. El caso más patético fue el de Jorge Serrano Elías, quien había fundado el MAS en 1986 y en el siguiente periodo se alzó con la Presidencia, pero al convertirse en el mayor traidor de la democracia ahora vive cómo prófugo de la justicia, en Panamá.



Eso no impidió que la mayor expresión de la partidocracia se diera cita en las elecciones de 1995, cuando participaron casi dos decenas de máquinas electoreras, lo cual devino en una mayor mortalidad partidaria, aunque algunos empezaron a ser piezas ofertadas al mejor postor y otros dieron inicio a un juego perverso de reservarse la participación en procesos electorales, cuando calculaban que tenían poca posibilidad de salir con vida, ante el rechazo de los votantes, con lo cual se garantizaban la participación para otro momento más oportuno, el cual tampoco llegaría.



Así, en los últimos veinte años desaparecieron varias agrupaciones, algunas de las cuales habían surgido también con el inicio del siglo, como ocurrió con los partidos Patriota y Líder, de reciente desaparición y a los que ahora se suman tres agrupaciones en riesgo de ser canceladas si no aclaran los reparos planteados por el Tribunal Supremo Electoral respecto de pasajes oscuros en los reportes sobre financiamiento en la última campaña electoral.



La Unidad Nacional de la Esperanza (UNE), el Frente Nacional de Convergencia, el partido oficial y Corazón Nueva Nación, un partido satélite de Líder, son las tres agrupaciones cuestionadas por incongruencias en sus reportes financieros, en los cuales predominaron la poca transparencia y la prepotencia con que incluso se comportaron cuando las autoridades electorales buscaron fiscalizar sus registros contables.



Un panorama preocupante durante las últimas tres décadas de ejercicio democrático, algo que orienta a no albergar ninguna esperanza de mejora en el futuro inmediato y quizá ni en el mediano plazo, pues quienes hoy se resisten a hacerse a un lado y darle paso a nuevos prospectos se llevarán un duro revés en los subsiguientes procesos electorales, porque tampoco parecen entender que es necesaria la renovación de cuadros políticos y, en cambio, pregonan con un falso testimonio.

En la actualidad hay alrededor de 20 partidos políticos vigentes y hay otros que buscan cumplir los requisitos para participar en las elecciones del 2019, pero penosamente no se vislumbra ningún cambio en esa exagerada oferta y más bien predominan figuras carentes de liderazgo o aferradas a la vieja política, la cual ha sido responsable del mayor rezago por el que atraviesa Guatemala.

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Cuando acabe el patriarcado

 

La violencia quedaría en la memoria como el recuerdo de un pasado atroz.

 

Con amigas feministas de Guatemala y otros lugares, llevamos largo tiempo tratando de imaginar un mundo libre de la dominación masculina, sin la subordinación de las mujeres a un orden que las discrimina, un planeta organizado para vivir bien, no para sufrir y padecer la violencia.

 

Hemos nombrado ese sueño como la Vida Digna, en referencia a lo que es justo y bueno. Y entonces, por ejemplo, cuando pensamos de qué manera quisiéramos la convivencia, soñamos con comunidades de cuidado, donde lo prioritario sea mantener el equilibrio con el entorno habitado y construir relaciones que nos hagan más fácil la existencia. Estamos convencidas que el orden patriarcal no conduce más que a separar y destruir lo que por naturaleza es interdependiente, es decir la humanidad y el cosmos.

 

En esta reflexión prolongada y compartida, también hemos discutido cómo garantizar la sostenibilidad con calidad de vida para todas las personas. En ese sentido, hablamos de buscar otros sistemas de producir, consumir, distribuir los insumos necesarios para la subsistencia, sin dañar el entorno.

 

Cómo obtener alimentos, vestimenta, vivienda, transporte que garanticen salud y bienestar, no contaminación y muerte. El mercado como generador de riqueza debería ser sustituido por el intercambio justo para satisfacer las necesidades. Creemos que es urgente dejar de explotar la tierra aplicándole venenos y fertilizantes químicos, racionalizar el uso del agua, evitar el dispendio y el desperdicio. Detener el inminente colapso de los ecosistemas.

 

Nos cuesta mucho pensar que podríamos desarrollarnos y ser felices, sin importar el color de la piel, el idioma, la procedencia de clase y geográfica, el sexo, la edad, el género, etiquetas que colocan a unos como dueños y señores del poder y al resto, en la periferia de la exclusión. Seguro nuestros planteamientos suenan utópicos por ahora, pero en todo el mundo están proliferando comunidades que erradican las prácticas destructoras y experimentan con modelos más amigables para gobernarse y cubrir necesidades.

 

En cuanto a lo simbólico, planteamos como punto fundamental, construir desde ya una cultura emancipatoria que estimule la cooperación, la solidaridad, el respeto y el amor, y destierre las rivalidades, el insulto, el abuso. Una cultura que elimine los prejuicios, los sentimientos opresivos, los regímenes autoritarios y represivos.

 

Para ello es necesario que nuestras mentalidades y conductas, nuestros lenguajes y prácticas cotidianas se transformen radicalmente; que las representaciones dejen de machacarnos con mensajes que transmiten menosprecio, que nos confrontan y enemistan. Soñamos con la educación como potenciadora de creatividad y libertad, no como domesticadora de conciencias y actitudes.

 

En un nuevo pacto podríamos establecer como prioridad la responsabilidad individual y colectiva, la búsqueda del bien común. De esta manera podríamos vivir sin las múltiples violencias que nos afectan y ponerle fin a las guerras, síntesis del terror patriarcal. Ante la amenaza cercana de destrucción masiva, la vida digna es el horizonte que urge construir.

 

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Hacer lo mismo es obtener lo mismo + Partidos políticos o bandas mafiosas + Así son electos + Álvaro Arzú y su Muni

Hacer lo mismo es obtener lo mismo

 

En el MSPAS adquirir se ha tornado en una de las tareas centrales y esta tarea preside de hecho equivocadamente todo el centro de la reflexión y hacer político del ministerio y se ha vuelto el indicador predilecto de la prensa y del pueblo, para evaluar lo que hace. Nada más erróneo que eso.

 

El problema es ambiguo, ya que abarca numerosos procesos que si bien se encaminan hacia un mismo fin, se traducen en manifestaciones de interés múltiple y componendas perversas en cada uno de los procesos. Hace un año escribía en mi columna y señalaba, que el sistema de Salud no debe ser el responsable de comprar y proveer medicamentos y en esa ocasión indicaba, que eso atenta contra la libre competencia, propia de mercados y que por otro lado, aprovisionarse debe ser una obligación del enfermo y su familia; proveerlo de las casas farmacéuticas y farmacias y normar la forma y el precio de compra a pagar y pagar, de las instituciones de Finanzas y punto.

 

El mecanismo sugerido era el siguiente: el Ministerio de Finanzas y de Salud, a través de listados públicos fijan el precio a pagar a que está dispuesto el gobierno por un producto independiente de quien lo produce y comercializa. Luego en un segundo paso, el sistema de Salud elabora y da la receta al paciente, previo diagnóstico y para ello se basa en protocolos terapéuticos. En un tercer momento, el consumidor final se provee de lo recetado en la farmacia más cercana a su lugar de habitación y finalmente Finanzas paga esa adquisición, si se cumplió con lo reglamentado.

 

El fruto de tal mecanismo, es más trasparencia, agilidad de adquisición y control de eficiencia y eficacia terapéutica. Luego de publicar mi propuesta, recibí los siguientes comentarios.

 

-¡No! – decían algunos, las recetas… Momento -contraargumenté, la receta es electrónica y está sujeta a varios controles.

 

– Pero van a vender productos de baja calidad… Momento, es obligación del MSPAS certificar los productos de las casas, listar y poner al público en sobre aviso.

 

– Eso genera contrabando… Este existe, no es trabajo del MSPAS, controlar el contrabando de medicamentos y equipos.

 

– La subasta inversa… En esto sí tiene razón el lector, pero ¡perdón! no he visto ninguna subasta inversa y menos una evaluación de esta, la cual se dice que en otros países ha dado buenos resultados y que lo que necesita, es un buen control de calidad del producto. Esta es una alternativa que podría testarse, contra la que propongo.

 

– Ya… ya basta de excusas, la tecnología electrónica de comunicación e información moderna, permite hacer lo que propuse, al igual que un control adecuado de la subasta inversa. En ambos casos, podemos mejorar el trabajo clínico-terapéutico y combinarlo con resultados epidemiológicos que permitan a lo largo del tiempo, mejorar el control clínico-terapéutico, el cual no se realiza. Un comentario final de los lectores.

 

– Pero lo que propone no está normado ni aprobado… Miren, acá no se trata de montar lo que esté aprobado, se trata de que una cosa funcione a conveniencia del MSPAS y de los habitantes. Lo que ha sucedido y es de lamentar, es que el sistema de Salud ha sido obligado a mezclar lo comercial con los servicios, a gastar sumas cuantiosas y tiempo valioso en algo que no les corresponde hacer y hace mal, comerciar.

 

Señora Ministra, con más de lo mismo va a obtener lo mismo. Recuérdese que tiene más de setenta unidades independientes de compra, a las cuales no va a poder controlar haciendo lo mismo y eso aunque su gente lo haga bien. Creo que en este momento, lo que tiene que sopesar en forma seria, es un cambio radical en el sistema de Salud, donde este no tenga que ver con compras.

 

Sus esfuerzos deben ir encaminados a mejorar la atención y las bases de la salud pública que es lo que realmente está abandonado y necesita de su atención urgente: aspectos fundamentales como financiamiento, cobertura, modelos de atención, infraestructura y organización de los servicios. Lo que propongo necesita invalidar lo existente. Desde lejos uno se siente un poco escéptico sobre la realidad y profundidad de los cambios, pues sabemos que éstos necesitan reformas con imaginación, acción, audacia.

 

 

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Partidos políticos o bandas mafiosas

 

Los partidos políticos regulados en nuestra Constitución y la ley específica son entidades de derecho público que tienen la finalidad de promover la participación ciudadana en la vida democrática sobre la base unificadora de ideologías, valores, principios y objetivos comunes.

 

Por mandato legal tienen el monopolio de la postulación para los cargos de la alta representación del pueblo y ese privilegio les hace también sujetos de obligaciones para transparentar el manejo de sus recursos y en la toma de decisiones que, idealmente, tienen que producirse en el marco de la democracia interna donde los afiliados son quienes marcan el rumbo partidario y deciden quiénes han de ser sus representantes en las distintas elecciones.

 

Nada de todo eso ocurre en ninguno, léase muy bien, en ninguno de los partidos políticos de Guatemala. No es únicamente el tema socorrido de la volatilidad que se manifiesta con la poca duración que tiene la vida de cada una de las agrupaciones que han figurado en nuestro escenario, ni de la ausencia de verdaderas ideologías que constituyan el elemento de cohesión a lo interno de las organizaciones partidarias.

 

El vicio va mucho más allá, porque aquí lo que tenemos son bandas mafiosas que se estructuran con las facilidades que ofrece la Ley Electoral y de Partidos Políticos para constituir con mínimos de afiliados (cuando en realidad estos existen) los partidos que luego tienen el derecho de convertirse en postuladores de candidatos a Presidente, Vicepresidente, diputados y miembros de corporaciones municipales.

 

A falta de estructura y verdadera organización, no digamos de principios y valores, todo el trabajo partidario se resume en los gastos multimillonarios en propaganda electoral para difundir mensajes que atrapen a un electorado que no profundiza en la calidad de la oferta y que vota por canciones, cachuchas y camisetas, además de la saturación publicitaria que embrutece a la opinión pública.

 

Entonces, para financiar la propaganda que sustituye al ya olvidado activismo que por mística hacían militantes de viejos partidos políticos, se necesitan chorros inmensos de dinero y eso convirtió a los partidos políticos en la banda mafiosa que ahora vemos a diestra y siniestra. Porque su único objetivo es conseguir dinero para hacer propaganda y para ello le venden el alma al diablo, es decir a los financistas, que saben cómo pueden asegurar privilegios enormes en el saqueo permanente del Estado en que se convirtió hace mucho tiempo la administración pública puesta totalmente, cien por ciento, al servicio de la corrupción.

 

Los partidos políticos, en nuestro modelo legal, son elementos indispensables para el ejercicio democrático y la participación ciudadana, pero Guatemala no tiene ni un solo partido político. Tenemos bandas más o menos grandes de mafiosos que, de acuerdo a su tamaño, se convierten en los grandes operadores de la corrupción. Todos saben que su oportunidad de hacer pisto es por poco tiempo porque los políticos se renuevan cada cuatro años, mientras sus socios de la corrupción, los eternos financistas, permanecen siempre.

 

Por ello es que sostengo que no tenemos democracia, no tenemos institucionalidad y se ha traicionado el orden constitucional de manera perversa, porque el Estado fue puesto al servicio de los pícaros.

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Así son electos

 

 

Los partidos políticos en Guatemala han sido parte de un problema por el financiamiento que termina obligándolos a venderle el alma al diablo para poder participar en cualquiera de los procesos electorales.

 

Cuando se notan las cantidades de dinero que han invertido en cada uno de los procesos electorales y se compara el costo versus el número de votos obtenidos, podríamos decir que nuestro país es uno de los más caros a nivel mundial para obtener el beneficio del electorado.

 

Si a eso sumamos la “oferta” que se hace y su contenido, quedamos en que realmente lo que los partidos y sus representantes nos ofrecen y dan, no tiene ninguna relación con lo que necesita el país.

 

Así son electos prácticamente todos los miembros del sistema público en Guatemala que después, como estamos viendo con el caso del Hogar Seguro Virgen de la Asunción, colocan a amigos en el puesto sin la preparación ni la experiencia para ejercer los cargos.

 

Por supuesto que lo mismo se puede decir de los diputados que utilizan sus posiciones para las “plazas fantasma” por las que hoy están siendo procesados. En general, el ganarse un espacio en los partidos políticos de Guatemala ha sido el derecho a defraudar a la ciudadanía por medio de una oferta falsa y a un costo extremadamente alto.

 

Hemos pretendido que Guatemala cambie por medio del liderazgo de los políticos. La verdad es que con el panorama que tenemos al frente, seguir pretendiendo que ellos jueguen ese papel es una locura.

 

Ayer, se hizo público que UNE y FCN Nación están en problemas por su incapacidad de demostrar de dónde provienen los fondos que utilizaron en la campaña. La verdad es que solo falta ver lo que ofrecieron, a quienes propusieron y lo que han hecho para darnos cuenta que quienes así resultan electos no cumplen con las necesidades del país.

 

Ningún partido de la era “democrática” ha sido capaz de hacer una propuesta coherente, con candidatos que ejerzan liderazgo y que administren el poder con el conocimiento, honestidad y transparencia que la situación de Guatemala requiere. La verdad es que hemos recibido de parte de los partidos exactamente lo que nos han ofrecido: improvisación, descaro, prácticas oscuras y políticas de beneficio personal.

 

Ojalá que viendo a lo que nos hemos sometido durante las últimas décadas, entendamos que debemos emprender un nuevo rumbo en el que los políticos tienen que asumir ese pacto social que genere un mandato y no que sigan siendo los aprovechados que siempre le ven la cara al ciudadano.

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Álvaro Arzú y su Muni

 

He escuchado a un gran número de personas nacidas en la década de los 90 afirmar que el actual alcalde del municipio de Guatemala, Álvaro Arzú, es el mejor alcalde que ha habido en Guatemala. Por supuesto que, para ellos, es el mejor, si es el único alcalde que han conocido. No han tenido nunca un punto de comparación. Erróneamente creen que las administraciones de Óscar Berger y Fritz García-Gallont fueron distintas, cuando quienes ya éramos adultos en la última década del siglo XX, sabemos perfectamente que las administraciones, primero del PAN y luego del Partido Unionista, eran lo mismo que el señor Arzú. También es importante recalcar que a partir de 1985, cuando se establece en la Constitución de la República que las municipalidades reciben el 10% del presupuesto, que las comunas, principalmente la de Guatemala, han tenido más recursos financieros para hacer frente a sus compromisos.

 

Los problemas de la ciudad no son grandes, son descomunales. Para resolverlos se necesita una administración seria que, en primer lugar, reconozca que los mismos existen, y en segundo lugar, elabore planes coherentes y serios, y los ejecute eficientemente. Lamentablemente Álvaro Arzú ni siquiera reconoce que dichos problemas existen, ya que según él, es el segundo mejor alcalde del planeta (después del alcalde de París). No admite sus errores, que son igual de descomunales que los problemas que tenemos en la ciudad.

 

No es noticia que los principales problemas que afrontamos todos los vecinos de la ciudad de Guatemala son la falta de agua, la falta de drenajes adecuados, el tráfico vehicular y la contaminación ambiental que el mismo conlleva, la escasez de transporte público seguro y de calidad, la falta de vertederos de basura y reciclaje adecuado de materiales desechados, y podemos seguir con un largo etcétera. Lo que si debemos hacer, es buscar soluciones a los mismos.

 

Desde la administración de Colom Argueta, existía un plan para traer agua a Guatemala del Motagua, plan que no se echó a andar por ninguna administración posterior. Creo que este plan puede ser aún viable

 

El sistema de colectores subterráneos también fue hecho en tiempos de Colom Argueta y no ha sido ni siquiera mantenido. Sin embargo, es lo único que evita que la ciudad de Guatemala se convierta en un sinfín de ríos y lagunas en invierno. No existe un plan para dar mantenimiento a los ya existentes, menos ampliar la red de colectores. En un país donde llueve de cinco a seis meses al año, creo que es un tema más que relevante.

 

El problema del agobiante tráfico vehicular va estrechamente ligado a la falta de transporte público seguro y de calidad, así como a la obtusa y contumaz forma de pensar de nuestro Alcalde, de seguir viendo la ciudad como un municipio y no como un área metropolitana, donde los distintos municipios deben actuar coordinadamente para resolver de forma estructural este problema, como pasa en Santiago de Chile, Bogotá o Sao Paulo, ciudades mucho mayores que Guatemala, pero con problemas de tráfico menores por haberlos atacado seriamente en su momento (Santiago tiene cinco o seis líneas de metro subterráneo).

 

Estos temas, serios y delicados, los estaré desarrollando uno por uno con mayor profundidad más adelante. Por ahora, solo queda decir: ¡Ya basta señor Arzú!