sábado, 1 de abril de 2017

Re: OEA pretende empujar a América Latina y el Caribe a los bordes del abismo + Peña Nieto, punta de lanza de la agresión de la OEA a Venezuela, acusa Maduro + Almagro actúa contra Venezuela bajo directrices de EU: cancillería +

Este artículo es pura "grandilocuencia" nada mas, es decir puro bla, bla, bla...

No le hagamos el juego a los enemigos de la DEMOCRACIA encabezados por Maduro y sus secuaces..

Con los últimos acontecimientos en Venezuela, cobra carta de naturaleza el artículo 16 de la Declaración de Los Derechos del Hombre y del Ciudadano, histórica y legítimamente vigente que reza:


TODA SOCIEDAD EN LA CUAL NO ESTÁ ASEGURADA LA GARANTIA DE SUS DERECHOS


NI DEFINIDA LA "SEPARACION DE PODERES"...CARECE DE CONSTITUCIÓN.


Que le queda pues entonces al noble Pueblo Venezolano, nada mas que la Rebelión, Revolución, Desobediencia Civil o como se le quiera llamar, respetando desde luego su auto-determinación.


Es inaudito haber convertido el sistema Republicano en una patraña al servicio de la camarilla de seudo-politicos, inescrupulosos y estúpidos además..


Les hizo falta en elParlamento Venezolano un personaje al estilo de Oliver Cromwell, para ir tras la cabeza del Rey....





De: Pedro Pérez <tasapijachigt@gmail.com>
Enviado: sábado, 01 de abril de 2017 5:36 a. m.
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Asunto: OEA pretende empujar a América Latina y el Caribe a los bordes del abismo + Peña Nieto, punta de lanza de la agresión de la OEA a Venezuela, acusa Maduro + Almagro actúa contra Venezuela bajo directrices de EU: cancillería +

OEA pretende empujar a América Latina y el Caribe a los bordes del abismo

 

Reunión especial Consejo Permanente OEA 27 de marzo Foto: Juan Manuel Herrera / OAS

América Latina y el Caribe se encuentran a los bordes de un abismo. El abismo lleva por nombre guerra y armamentismo. El continuo ensañamiento del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) contra el gobierno bolivariano de Venezuela no es fortuito y obedece a un plan que puede arrojar a la región toda a un espiral de degradación social.

Es materia conocida la función histórica con la que ha cumplido esa organización desde su fundación en 1948, en términos de alineamiento con los intereses geopolíticos de los Estados Unidos de América. Basta recordar el aval dado al golpe de Estado en Guatemala (1954), al golpe que derrocó a Salvador Allende en Chile (1973), al golpe militar en Brasil contra Joao Goulart (1964), a la invasión de Panamá (1964), República Dominicana (1965) y Granada (1983) en la que fue asesinado el presidente socialista Maurice Bishop.

 

Sin embargo, no es ocioso y sí sumamente instructivo para entender situaciones presentes, repasar en detalle algunos documentos históricos desclasificados por el Departamento de Estado de los EEUU, como la circular enviada el 18 de Febrero de 1954 (dos semanas antes del inicio de la X Conferencia Interamericana de la OEA y cuatro meses y nueve días antes del derrocamiento de presidente democrático Jacobo Arbenz) a "ciertas"oficinas diplomáticas.

 

En ella, el Secretario de Estado Dulles explica que "el asunto del Comunismo en el hemisferio ofrece un caso testigo para mostrar si la relación (con las naciones latinoamericanas) es útil y efectiva. Obviamente si la OEA no asume una postura razonablemente fuerte en la cuestión, será necesario cuestionar la solvencia de las relaciones en la OEA."

 

Para John Foster Dulles, derrocar a Arbenz era una cuestión casi personal, ya que además de secretario de Estado era accionista y miembro del consejo directivo de la United Fruit Company, cuyos negocios el gobierno guatemalteco quería "arruinar" mediante la Reforma Agraria.

 

En la conferencia de la OEA días después se acusó de pro-comunista a Jacobo Arbenz y fue aprobada la "Declaración de Solidaridad para la Preservación de la Integridad Política de los Estados Americanos contra la Intervención Comunista Internacional". Con este antecedente formal, EEUU dio luz verde al general Castillo Armas, quien invadiendo desde Honduras en Junio de 1954 derrocó a Arbenz.

 

Es remarcable que aquella conferencia fue realizada en la Caracas gobernada por el dictador Pérez Jiménez, a cuya caída siguió el excluyente Pacto del Punto Fijo (1958), que bajo la apariencia de gobernabilidad, habilitó que el duopolio de la social democracia (AD) y el socialcristianismo (COPEI) se repartieran el poder en los siguientes cuarenta años, excluyendo a toda fuerza de izquierda. De la cantera de esos partidos han surgido un importante número de cuadros que hoy, desde la Asamblea Nacional en desacato, reclaman desaforadamente una intervención extranjera en Venezuela.

 

El ex presidente dominicano Leonel Fernández en una conferencia en la misma sede de la OEA recordó cómo "en la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, que tuvo lugar en Punta del Este, Uruguay, en enero de 1962, se indicó que como consecuencia de la identificación de Cuba con la ideología marxista-leninista y el socialismo soviético, lo que se consideraba antagónico con la Carta de la Organización de Estados Americanos, se decidió excluir al gobierno de Cuba de su participación en el sistema interamericano." Más aún, se determinó que "la adherencia de cualquier miembro de la Organización de Estados Americanos al marxismo-leninismo es incompatible con el sistema interamericano y el alineamiento de tal gobierno con el bloque comunista rompe la unidad y la solidaridad del hemisferio".[1]

 

En esa misma ocasión, Fernández puntualizó como la OEA fue utilizada con el propósito de legitimar la invasión norteamericana de la República Dominicana en1965, simulando una acción de carácter multilateral, para lo cual se constituyó por primera y única ocasión, un organismo político y militar conocido como Fuerza Interamericana de Paz. Aquella acción – ciertamente reñida con los principios declamados por la Carta de la Organización, tenía por objeto impedir que el presidente democráticamente electo Juan Bosch, pudiera retomar su cargo, luego de haber sido derrocado dos años antes.

 

En el caso del golpe perpetrado por Augusto Pinochet en 1973, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, organismo de la OEA, según consta en su informe anual de 1974,  recibió múltiples y reiteradas denuncias sobre asesinatos, privación ilegal de la libertad, tortura, vejaciones, desapariciones, expulsiones forzosas y censura de la libertad de expresión. Las demandas fueron cursadas al gobierno chileno y motivaron visitas de la CIDH a Chile, pero en ningún caso, la Organización de Estados Americanos solicitó la sanción o la expulsión de Chile del organismo, tal como había ocurrido antes con Cuba.

 

A los demás encubrimientos ya mencionados, se sumarían en los años 80 la inmovilidad de la OEA frente a la guerra financiada e instigada por los mismos EEUU contra el sandinismo triunfante en Nicaragua. Aquí la estratagema utilizada fue el desfinanciamiento intencional del organismo por parte de la administración Reagan.

 

En ocasión de la Guerra de Malvinas, la OEA sacó una resolución el 29 de mayo de 1982 condenando el "injustificado y desproporcionado ataque del Reino Unido", haciendo un llamamiento a los Estados parte a apoyar a Argentina y pidiendo a los Estados Unidos abstenerse de apoyar a Gran Bretaña en el conflicto.[2] Luego de que la potencia norteamericana obrase en contra de tal declaración de manera unilateral, no hubo condena ni pedido de expulsión alguna.

 

Tampoco se levantó la OEA contra las matanzas llevadas a cabo por el ejército fascista en Guatemala y El Salvador en el marco de su guerra contra las guerrillas sublevadas y los esfuerzos de paz finalmente eficaces provinieron del Grupo de Contadora, lanzado inicialmente por México, Colombia, Panamá y Venezuela, con el explícito rechazo de los Estados Unidos.

 

En 1989, los marines invadieron Panamá, para apresar a Noriega. El representante permanente de los EEUU ante la OEA, Luigi Einaudi, expresó dos días después del desembarco ante el Consejo Permanente de la organización que "invocar el principio de intervención en este caso, pondría a la OEA del lado de los dictadores y tiranos de este mundo, en vías de extinción".

 

Tampoco entonces ningún secretario general del ministerio de las Colonias levantó la voz invocando "carta democrática" alguna.

 

Y no podría asegurarse que las cosas hoy fueran distintas, si se observa quién es el principal financista de la organización. Según datos propios, el Fondo Regular, de un total de 83,48 Millones u$ (2016) es cubierto en casi un 60% por los Estados Unidos. Otro 30% corre a cargo de sus socios menores Canadá, Brasil y México, aportando los restantes 30 miembros un 10% del presupuesto total. [3] Y es sabido que el que paga el baile, pone la música.

 

En vista de estos antecedentes inequívocos, queda claro que el plan actual de ataque contra la República Bolivariana de Venezuela apunta, una vez más, a eliminar todo foco de soberanía política o postura anticapitalista y a aumentar la gobernanza ilegítima del pretendido imperio norteamericano sobre la región, en detrimento de toda posible relación sur-sur, de toda integración regional autónoma o de alianzas económicas y geopolíticas globales multilaterales, que pudieran socavar el unilateralismo.

 

Más allá del estricto interés geopolítico, en el marco de la necesidad estadounidense de no perder más terreno en la competencia económica con China y otras naciones emergentes, el diseño de la actual ofensiva pareciera además cuadrarse con los requerimientos del complejo militar industrial norteamericano y en particular con las necesidades de su industria armamentista, una de sus principales fortalezas productivas.

 

El negocio está difícil, la competencia aumenta

En razón del abultado déficit de la administración norteamericana, las empresas proveedoras de armas e insumos para las distintas secciones de las fuerzas armadas de ese país, debieron compensar en años anteriores los disminuidos contratos federales con clientes externos.

 

Sin embargo, la caída de los precios del petróleo y la retracción económica mundial, si bien no hicieron disminuir el volumen total del gasto militar, lograron retraer en algo su crecimiento. A pesar de los severos conflictos armados en el mundo, el gasto total militar mundial aumentó "solamente" un 1% en 2015. Las expensas desmedidas en el Asia equilibraron la cuenta.

 

Pese a ello, las cifras del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) señalan que las ventas totales de las diez principales compañías armamentistas – 8 de ellas norteamericanas – cayeron entre 2010 y 2015 en un 22% (de 245 mil a 201 mil millones de dólares).

 

Los mismos EEUU, por lejos el mayor consumidor de armamento del mundo, con un presupuesto de unos 600 mil millones de dólares anuales, ha reducido entre 2011 y 2015 su gasto en un 16.5%. Algo similar ocurre con Europa Central. También África y América Latina han disminuido sus compras de armamento.

 

Además han surgido fuertes competidores en el mercado, Rusia (25% de la venta total de armas), China, durante varios años comprador de primera, ya se ha convertido en el tercer mayor exportador con un 6% de la torta, superando en las ventas a Francia, Alemania y el Reino Unido. También India, Brasil y Polonia compiten, algo más retrasados, en esta liga del terror.

 

Todo lo cual sitúa a la industria armamentística norteamericana ante el reto de contrarrestar su relativo retroceso.

 

El Viejo "New Deal"

Luego del derrumbe bursátil de 1929, la economía norteamericana quedó pulverizada. La difícil tarea de recuperación sería encomendada a Franklin Delano Roosevelt, el cual acudió a las fórmulas del keynesianismo para inyectar liquidez y trabajo a los alicaídos ciudadanos norteamericanos.

 

Pero el gran negocio apareció con la II guerra mundial, ya no era el New Deal, era el Big Deal. Todas las fuerzas productivas posibles fueron movilizadas para el abastecimiento de la destrucción a escala planetaria. La industria automovilística fue obligada a fabricar aviones bajo reticencia de los empresarios y fuerte presión de los sindicatos. La producción de aviones se multiplicó 28 veces entre 1939 y 1945.

 

Los alicaídos astilleros cobraron nueva vida, llegando la producción de naves a ser 17 veces mayor al finalizar la guerra que en sus comienzos. La guerra significó para el Águila no sólo la posibilidad de producir para destruir a otros, sino también de producir para abastecer a las sociedades destruidas.[4]

 

El PBI estadounidense creció entre 1940 y 1945 de 101 a 173 mil millones gracias a la producción militar y a un abultado gasto federal, cuyas partidas para defensa llegaron a ser del 90% del presupuesto total en el último año de la guerra.[5]

 

Y este antecedente histórico es el que preside el horizonte estratégico de desarrollo económico en los EEUU: la maquinaria armamentista permite activar el mercado interno, destruir competidores e infraestructura y participar de la reconstrucción de lo destruido, haciéndose además de los recursos de los países doblegados. Eso ha sido así en todas las presidencias anteriores y mucho menos cambiará con Trump, cuyo gabinete está cargado de estrategas violentos, militares duros y hombres de las finanzas y de las corporaciones.

 

Es tal la sinergia entre el Estado norteamericano y los fabricantes de armas que existe un mecanismo llamado Ventas Militares al Extranjero (FMS por sus siglas en inglés), por el cual el Estado mismo se ocupa de actuar como intermediario, gestionando ventas de las empresas a compradores extranjeros, sobre todo, en los casos donde los volúmenes son menores o hay falta de experiencia en el manejo de transacciones o de determinados materiales bélicos.

 

A escasos días de iniciado su período presidencial Trump anunció que pretende aumentar las expensas militares en US$ 54 mil millones, llevando el presupuesto de "Defensa" a un total de US$ 658,5 mil millones.

 

El peligro del armamentismo se cierne sobre América Latina y el Caribe

Aún si no se llegara a desatar una guerra total – más allá de la guerra mediática, económica y financiera con la que hoy se ataca a Venezuela – existe el peligro cierto de que la retórica y las acciones diplomáticas conduzcan a una escalada armamentista en la región.

 

Una invasión unilateral norteamericana parece improbable. Sin embargo, cualquier escaramuza podría ser el chispazo en el polvorín, suscitando una clara y justificada reacción gubernamental, la cual sería seguida por una inmediata reacción mediático-diplomática condenatoria y la amenaza de constituir fuerzas de ocupación multinacionales "apoyadas" por países satélites, favorables a la conspiración internacional de derecha, como Argentina, Paraguay, Perú y otros.

 

Colateralmente, el nuevo clima político (y operadores a cargo) azuzan a los distintos gobiernos de derecha de la región a prepararse para eventuales escenarios de confrontación. O fomentan, con distintas modalidades y argumentos, la opción armamentista recreando conflictos fronterizos preexistentes y las necesidades crecientes de seguridad interior, ya sea contra la delincuencia organizada o en represión de levantamientos sociales producidos por sus mismas políticas.

 

Así, estas maniobras, mientras tratan de obtener nuevamente el dominio económico y político sobre la región neocolonizada, abren el surco para que sus compañías de armamento recuperen la delantera, frenando la expansión china y la provisión rusa, alimentando la supuesta recuperación económica del poder central.

 

Como muestra de todo esto, en la reciente reunión del presidente peruano Kuczinski con Trump en Washington, el anfitrión insistió en confirmar la compra de vehículos fabricados por General Dynamics para el ejército del Perú con un costo estimado de 668 millones de dólares. O la venta de sistemas de misiles, aprobada ya en 2016 por el Departamento de Estado al gobierno chileno y valuada en 140 millones de la misma moneda. [6]

 

En la misma línea, el sitio web El destape, dio a conocer en una nota fechada el 26/3 la lista de armamento que Argentina solicitó a Estados Unidos a mediados del año pasado. El paquete incluye aviones caza, tanques de guerra, misiles de mediano y largo alcance y helicópteros similares a los utilizados en la Guerra de las Islas Malvinas, por un total de más de dos mil millones de dólares.[7]

 

A todo esto se suma la tendencia militarista de Brasil, en donde el 4 de Abril comenzará la feria de armamento Laad, que según información propia contará con más de 600 marcas expositoras y la asistencia de 195 delegaciones oficiales.

 

Todas estas señales indican que los Estados de América Latina y el Caribe, verán crecer una vez más los presupuestos militares. Como contraste, en los últimos seis años, la región había logrado reducirlos en un 3%, representando en la actualidad un 1.28% de su PBI total.

 

El desquicio social al que conduce el armamentismo es harto conocido. La reasignación presupuestaria, el nuevo endeudamiento y el posterior servicio de deuda implican ineludibles dificultades para atender las necesidades básicas de las poblaciones, en especial, de los sectores más vulnerables. Y hacen aún más remota la posibilidad de revertir la galopante desigualdad. Una vez más, salud, educación, vivienda y cultura quedan postergadas por las apetencias del capital y la connivencia o debilidad de gobiernos de derecha.

 

Ése el final de la tragedia que comienza si prospera la mentira de Almagro en la OEA, impulsada por EEUU y secundada por gobernantes cómplices, que sin duda, como malos parroquianos, se irán sin pagar la cuenta.

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Llama el mandatario chavista a considerar la permanencia de Caracas en el organismo

 

Peña Nieto, punta de lanza de la agresión de la OEA a Venezuela, acusa Maduro

 

 

Compromiso de 20 países miembros para encontrar soluciones diplomáticas a la crisis venezolana

Asistente a la marcha antimperialista celebrada ayer en Caracas, en respuesta a las acciones del secretario general de la OEA, Luis Almagro, que pretende activar la Carta Democrática contra VenezuelaFoto Xinhua

Sesión del Consejo Permanente de la OEA celebrada ayer en Washington para debatir sobre la situación política en VenezuelaFoto Ap

Ap, Afp y Xinhua

 


Miércoles 29 de marzo de 2017, p. 26

Washington.

Veinte de los 34 estados miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) se comprometieron este martes a definir pasos concretos que contribuyan a identificar soluciones diplomáticas a la crisis política venezolana, al lo que el mandatario de la república bolivariana, Nicolás Maduro, replicó con la acusación al gobierno de Enrique Peña Nieto de ser la punta de lanza de la agresión y el intervencionismo contra Venezuela en el organismo hemisférico.

 

Jennifer May Loten, embajadora canadiense, leyó una declaración en nombre de 20 países –a los que no identificó– durante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA.

 

Acto seguido, Luis Alfonso de Alba Góngora, embajador mexicano, dijo que su país es uno de los que suscribieron la declaración y señaló que durante los próximos días todos los estados miembros trabajaremos en lo que deberá ser el curso de acción en el seno de la OEA.

 

Samuel Moncada, viceministro venezolano para América del Norte, calificó la reunión de acto hostil, por considerar que un debate sin su autorización equivale a una violación a la soberanía de su país.

 

Se ha consumado un acto de intervención en Venezuela sin que le hayamos dado ninguna autorización para intervenir en nuestros asuntos, sostuvo. Esta es una absoluta violación al derecho internacional.

 

Venezuela necesita tanto un grupo de la OEA como México necesita un muro, agregó Moncada en la reunión, provocando el reclamo del representante de México.

 

En un discurso transmitido por televisión minutos más tarde, el presidente Nicolás Maduro acusó al gobierno de Enrique Peña Nieto de ser la punta de lanza de la agresión y el intervencionismo contra Venezuela en la OEA.

 

¿Tiene sentido la existencia de la OEA? ¿Tiene sentido la permanencia en la OEA? Abro un debate nacional e internacional sobre la utilidad y la pertinencia de la Organización de Estados Americanos en rechazo a la agresión que se pretende y la permanencia de los estados, entre ellos Venezuela, en esa organización, dijo Maduro en un consejo de ministros.

 

Michael Fitzpatrick, subsecretario estadunidense de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental, enumeró –sin mostrar preferencia por alguna– propuestas presentadas por varios países, las cuales incluyen crear un grupo de territorios amigos, enviar una delegación a la nación sudamericana para dialogar directamente con actores políticos e invitar a los tres ex presidentes que mediaron el diálogo infructuoso celebrado el año pasado con la mediación del Vaticano.

 

Creemos que una participación más intensa de la OEA es apropiada. Para que ello ocurra, será esencial que Venezuela acepte la mano extendida por la OEA, señaló.

 

La sesión adquirió un tono agrio hacia el final, cuando varios embajadores advirtieron que abandonarían la sala en señal de protesta después de que Moncada calificó de golpista al gobierno del presidente brasileño Michel Temer y dijo que si Colombia nos quiere ayudar, que pare la producción de cocaína.

 

La representante peruana, Ana Rosa Valdivieso, se retiró de la sala minutos después de haber advertido que lo haría si el viceministro venezolano mantenía el tono de su intervención.

 

El Consejo Permanente de la organización celebró una sesión extraordinaria pese a la rotunda renuencia de la delegación venezolana, que forzó a un voto para decidir si se aprobaba la agenda del encuentro. La celebración de la reunión extraordinaria recibió 20 votos en favor y 11 en contra, salvando cómodamente la cantidad mínima de 18 votos para proseguir.

 

La OEA convocó a la sesión extraordinaria apenas horas después de que 14 de sus estados miembros llamaron el jueves a Venezuela a liberar a los políticos presos, convocar a elecciones, que han sido postergadas indefinidamente desde año pasado, y respetar las decisiones de la Asamblea Nacional en una inédita posición conjunta en torno a la crisis del país sudamericano.

 

Esa declaración fue apoyada por el secretario general, Luis Almagro, quien hace dos semanas sugirió aplicar la Carta Democrática al país petrolero y suspenderlo de la OEA si no realiza elecciones generales en breve.

 

Sin embargo, la mayoría de los países del organismo regional dijeron que la suspensión de esa nación debería ser la última opción.

 

Los 34 estados miembros que participan activamente en la OEA anularon en 2009 la suspensión impuesta a Cuba, pero la isla comunista ha enfocado sus intereses en otros organismos, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en la que no participa Estados Unidos.

 

El mecanismo hemisférico celebró la sesión mientras miles de seguidores del oficialismo venezolano marcharon en Caracas en rechazo a las posibles sanciones que podría aplicar la OEA al gobierno de Maduro.

 

También en Caracas, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) anuló la decisión de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, de activar la Carta Democrática Interamericana de la OEA, y abrió el camino para posibles enjuiciamientos de los diputados al imponer límites a la inmunidad parlamentaria, al establecer que esa garantía constitucional no funcionará en los casos de delitos constitucionales y delitos penales flagrantes.

 

El artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana, que establece los estándares democráticos acordados por los países del hemisferio en 2001, autoriza a cualquier Estado miembro o al secretario general de la OEA a convocar al Consejo Permanente en caso de que en un Estado miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático.

 

En respuesta, la mayoría opositora de la Asamblea Nacional aprobó un acuerdo en rechazo al fallo del máximo tribunal. La sentencia viola la autonomía parlamentaria, pretende erradicar la inmunidad de los diputados y busca conferir poderes exorbitantes al presidente Nicolás Maduro, advirtió el texto, que considera la decisión del TSJ como una flagrante violación a la Constitución.

 

 

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Hoy, sesión del Consejo Permanente de la OEA para debatir la situación en Caracas

 

Almagro actúa contra Venezuela bajo directrices de EU: cancillería

 

La jefa de la diplomacia califica al secretario general de malhechor, mercenario y traidor

 

La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, ayer en Washington durante la sesión de la OEA convocada por Caracas para repudiar el informe que presentó el secretario general del organismo hemisférico, Luis Almagro, el pasado 14 de marzo, en el que pidió activar la Carta Democrática Interamericana a Venezuela si el gobierno del presidente Nicolás Maduro no convoca a elecciones y libera a políticos presosFoto Afp

Sputnik y Notimex

 


Martes 28 de marzo de 2017, p. 26

Washington.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ejerce presión sobre Venezuela bajo directrices de Estados Unidos, aseguró este lunes en Washington la canciller venezolana, Delcy Rodríguez.

 

"Almagro no actúa solo; es conducto de los mandatos que le dicta Washington, y acompaña su gestión con el contubernio de una facción pequeña de un grupo de países en el seno de la OEA, un objetivo los vincula… crear un ambiente que justifique la intervención en todas sus dimensiones", dijo Rodríguez en una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA.

 

La sesión en Washington fue convocada por Venezuela para repudiar el informe que presentó Almagro el 14 de marzo.

 

Rodríguez denunció en la sesión, transmitida en vivo por la página web de la OEA, las graves acciones injerencistas que cometen tanto el secretario general como una facción minoritaria de naciones de esta organización.

 

Para la canciller, en la OEA se enfrentan dos modelos políticos antagónicos, uno representado por Venezuela (la revolución bolivariana) y el otro por Estados Unidos (expansionista).

 

La jefa de la diplomacia venezolana sostuvo que Almagro cometió agresiones contra su país desde que comenzó su periodo de secretario general de la OEA en mayo de 2015.

 

No me equivoco cuando afirmo que Almagro es mentiroso, deshonesto, malhechor y mercenario; un traidor a todo lo que representa la dignidad de un diplomático latinoamericano, añadió.

 

Según la ministra, el secretario general de OEA dedicó 21 por ciento de sus mensajes publicados en la red social Twitter para hablar sobre Venezuela, y en particular entre el 14 y 23 de marzo, 73 por ciento de sus mensajes se refirieron a este país.

 

Poco antes el gobierno venezolano solicitó la suspensión de otra sesión extraordinaria del Consejo Permanente convocada para este martes por 18 de los 34 países miembros para debatir la situación de Venezuela y el informe presentado por Almagro.

 

Esos países son Argentina, Bahamas, Barbados, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía y Uruguay.

 

Entre ellos hay 14 gobiernos que emitieron la semana pasada una declaración solicitando al gobierno de Venezuela que fije un calendario electoral, respete al Poder Legislativo y ponga en libertad a políticos opositores presos como medidas urgentes para superar la grave crisis política y económica que vive este país sudamericano.

 

Venezuela rechaza el llamado del secretario general de la OEA a activar la Carta Democrática Interamericana si el gobierno del presidente Nicolás Maduro no convoca a elecciones generales en 30 días y libera a los políticos presos.

 

Mikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, exhortó al gobierno a emprender acciones para intentar la remoción del secretario general de la OEA, al rechazar su informe que cuestiona la democracia venezolana.

 

Hoy, sesión del Consejo Permanente de la OEA para debatir la situación en Caracas

 

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OEA pretende empujar a América Latina y el Caribe a los bordes del abismo + Peña Nieto, punta de lanza de la agresión de la OEA a Venezuela, acusa Maduro + Almagro actúa contra Venezuela bajo directrices de EU: cancillería +

OEA pretende empujar a América Latina y el Caribe a los bordes del abismo

 

Reunión especial Consejo Permanente OEA 27 de marzo Foto: Juan Manuel Herrera / OAS

América Latina y el Caribe se encuentran a los bordes de un abismo. El abismo lleva por nombre guerra y armamentismo. El continuo ensañamiento del secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA) contra el gobierno bolivariano de Venezuela no es fortuito y obedece a un plan que puede arrojar a la región toda a un espiral de degradación social.

Es materia conocida la función histórica con la que ha cumplido esa organización desde su fundación en 1948, en términos de alineamiento con los intereses geopolíticos de los Estados Unidos de América. Basta recordar el aval dado al golpe de Estado en Guatemala (1954), al golpe que derrocó a Salvador Allende en Chile (1973), al golpe militar en Brasil contra Joao Goulart (1964), a la invasión de Panamá (1964), República Dominicana (1965) y Granada (1983) en la que fue asesinado el presidente socialista Maurice Bishop.

 

Sin embargo, no es ocioso y sí sumamente instructivo para entender situaciones presentes, repasar en detalle algunos documentos históricos desclasificados por el Departamento de Estado de los EEUU, como la circular enviada el 18 de Febrero de 1954 (dos semanas antes del inicio de la X Conferencia Interamericana de la OEA y cuatro meses y nueve días antes del derrocamiento de presidente democrático Jacobo Arbenz) a "ciertas"oficinas diplomáticas.

 

En ella, el Secretario de Estado Dulles explica que "el asunto del Comunismo en el hemisferio ofrece un caso testigo para mostrar si la relación (con las naciones latinoamericanas) es útil y efectiva. Obviamente si la OEA no asume una postura razonablemente fuerte en la cuestión, será necesario cuestionar la solvencia de las relaciones en la OEA."

 

Para John Foster Dulles, derrocar a Arbenz era una cuestión casi personal, ya que además de secretario de Estado era accionista y miembro del consejo directivo de la United Fruit Company, cuyos negocios el gobierno guatemalteco quería "arruinar" mediante la Reforma Agraria.

 

En la conferencia de la OEA días después se acusó de pro-comunista a Jacobo Arbenz y fue aprobada la "Declaración de Solidaridad para la Preservación de la Integridad Política de los Estados Americanos contra la Intervención Comunista Internacional". Con este antecedente formal, EEUU dio luz verde al general Castillo Armas, quien invadiendo desde Honduras en Junio de 1954 derrocó a Arbenz.

 

Es remarcable que aquella conferencia fue realizada en la Caracas gobernada por el dictador Pérez Jiménez, a cuya caída siguió el excluyente Pacto del Punto Fijo (1958), que bajo la apariencia de gobernabilidad, habilitó que el duopolio de la social democracia (AD) y el socialcristianismo (COPEI) se repartieran el poder en los siguientes cuarenta años, excluyendo a toda fuerza de izquierda. De la cantera de esos partidos han surgido un importante número de cuadros que hoy, desde la Asamblea Nacional en desacato, reclaman desaforadamente una intervención extranjera en Venezuela.

 

El ex presidente dominicano Leonel Fernández en una conferencia en la misma sede de la OEA recordó cómo "en la Octava Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores, que tuvo lugar en Punta del Este, Uruguay, en enero de 1962, se indicó que como consecuencia de la identificación de Cuba con la ideología marxista-leninista y el socialismo soviético, lo que se consideraba antagónico con la Carta de la Organización de Estados Americanos, se decidió excluir al gobierno de Cuba de su participación en el sistema interamericano." Más aún, se determinó que "la adherencia de cualquier miembro de la Organización de Estados Americanos al marxismo-leninismo es incompatible con el sistema interamericano y el alineamiento de tal gobierno con el bloque comunista rompe la unidad y la solidaridad del hemisferio".[1]

 

En esa misma ocasión, Fernández puntualizó como la OEA fue utilizada con el propósito de legitimar la invasión norteamericana de la República Dominicana en1965, simulando una acción de carácter multilateral, para lo cual se constituyó por primera y única ocasión, un organismo político y militar conocido como Fuerza Interamericana de Paz. Aquella acción – ciertamente reñida con los principios declamados por la Carta de la Organización, tenía por objeto impedir que el presidente democráticamente electo Juan Bosch, pudiera retomar su cargo, luego de haber sido derrocado dos años antes.

 

En el caso del golpe perpetrado por Augusto Pinochet en 1973, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, organismo de la OEA, según consta en su informe anual de 1974,  recibió múltiples y reiteradas denuncias sobre asesinatos, privación ilegal de la libertad, tortura, vejaciones, desapariciones, expulsiones forzosas y censura de la libertad de expresión. Las demandas fueron cursadas al gobierno chileno y motivaron visitas de la CIDH a Chile, pero en ningún caso, la Organización de Estados Americanos solicitó la sanción o la expulsión de Chile del organismo, tal como había ocurrido antes con Cuba.

 

A los demás encubrimientos ya mencionados, se sumarían en los años 80 la inmovilidad de la OEA frente a la guerra financiada e instigada por los mismos EEUU contra el sandinismo triunfante en Nicaragua. Aquí la estratagema utilizada fue el desfinanciamiento intencional del organismo por parte de la administración Reagan.

 

En ocasión de la Guerra de Malvinas, la OEA sacó una resolución el 29 de mayo de 1982 condenando el "injustificado y desproporcionado ataque del Reino Unido", haciendo un llamamiento a los Estados parte a apoyar a Argentina y pidiendo a los Estados Unidos abstenerse de apoyar a Gran Bretaña en el conflicto.[2] Luego de que la potencia norteamericana obrase en contra de tal declaración de manera unilateral, no hubo condena ni pedido de expulsión alguna.

 

Tampoco se levantó la OEA contra las matanzas llevadas a cabo por el ejército fascista en Guatemala y El Salvador en el marco de su guerra contra las guerrillas sublevadas y los esfuerzos de paz finalmente eficaces provinieron del Grupo de Contadora, lanzado inicialmente por México, Colombia, Panamá y Venezuela, con el explícito rechazo de los Estados Unidos.

 

En 1989, los marines invadieron Panamá, para apresar a Noriega. El representante permanente de los EEUU ante la OEA, Luigi Einaudi, expresó dos días después del desembarco ante el Consejo Permanente de la organización que "invocar el principio de intervención en este caso, pondría a la OEA del lado de los dictadores y tiranos de este mundo, en vías de extinción".

 

Tampoco entonces ningún secretario general del ministerio de las Colonias levantó la voz invocando "carta democrática" alguna.

 

Y no podría asegurarse que las cosas hoy fueran distintas, si se observa quién es el principal financista de la organización. Según datos propios, el Fondo Regular, de un total de 83,48 Millones u$ (2016) es cubierto en casi un 60% por los Estados Unidos. Otro 30% corre a cargo de sus socios menores Canadá, Brasil y México, aportando los restantes 30 miembros un 10% del presupuesto total. [3] Y es sabido que el que paga el baile, pone la música.

 

En vista de estos antecedentes inequívocos, queda claro que el plan actual de ataque contra la República Bolivariana de Venezuela apunta, una vez más, a eliminar todo foco de soberanía política o postura anticapitalista y a aumentar la gobernanza ilegítima del pretendido imperio norteamericano sobre la región, en detrimento de toda posible relación sur-sur, de toda integración regional autónoma o de alianzas económicas y geopolíticas globales multilaterales, que pudieran socavar el unilateralismo.

 

Más allá del estricto interés geopolítico, en el marco de la necesidad estadounidense de no perder más terreno en la competencia económica con China y otras naciones emergentes, el diseño de la actual ofensiva pareciera además cuadrarse con los requerimientos del complejo militar industrial norteamericano y en particular con las necesidades de su industria armamentista, una de sus principales fortalezas productivas.

 

El negocio está difícil, la competencia aumenta

En razón del abultado déficit de la administración norteamericana, las empresas proveedoras de armas e insumos para las distintas secciones de las fuerzas armadas de ese país, debieron compensar en años anteriores los disminuidos contratos federales con clientes externos.

 

Sin embargo, la caída de los precios del petróleo y la retracción económica mundial, si bien no hicieron disminuir el volumen total del gasto militar, lograron retraer en algo su crecimiento. A pesar de los severos conflictos armados en el mundo, el gasto total militar mundial aumentó "solamente" un 1% en 2015. Las expensas desmedidas en el Asia equilibraron la cuenta.

 

Pese a ello, las cifras del Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI) señalan que las ventas totales de las diez principales compañías armamentistas – 8 de ellas norteamericanas – cayeron entre 2010 y 2015 en un 22% (de 245 mil a 201 mil millones de dólares).

 

Los mismos EEUU, por lejos el mayor consumidor de armamento del mundo, con un presupuesto de unos 600 mil millones de dólares anuales, ha reducido entre 2011 y 2015 su gasto en un 16.5%. Algo similar ocurre con Europa Central. También África y América Latina han disminuido sus compras de armamento.

 

Además han surgido fuertes competidores en el mercado, Rusia (25% de la venta total de armas), China, durante varios años comprador de primera, ya se ha convertido en el tercer mayor exportador con un 6% de la torta, superando en las ventas a Francia, Alemania y el Reino Unido. También India, Brasil y Polonia compiten, algo más retrasados, en esta liga del terror.

 

Todo lo cual sitúa a la industria armamentística norteamericana ante el reto de contrarrestar su relativo retroceso.

 

El Viejo "New Deal"

Luego del derrumbe bursátil de 1929, la economía norteamericana quedó pulverizada. La difícil tarea de recuperación sería encomendada a Franklin Delano Roosevelt, el cual acudió a las fórmulas del keynesianismo para inyectar liquidez y trabajo a los alicaídos ciudadanos norteamericanos.

 

Pero el gran negocio apareció con la II guerra mundial, ya no era el New Deal, era el Big Deal. Todas las fuerzas productivas posibles fueron movilizadas para el abastecimiento de la destrucción a escala planetaria. La industria automovilística fue obligada a fabricar aviones bajo reticencia de los empresarios y fuerte presión de los sindicatos. La producción de aviones se multiplicó 28 veces entre 1939 y 1945.

 

Los alicaídos astilleros cobraron nueva vida, llegando la producción de naves a ser 17 veces mayor al finalizar la guerra que en sus comienzos. La guerra significó para el Águila no sólo la posibilidad de producir para destruir a otros, sino también de producir para abastecer a las sociedades destruidas.[4]

 

El PBI estadounidense creció entre 1940 y 1945 de 101 a 173 mil millones gracias a la producción militar y a un abultado gasto federal, cuyas partidas para defensa llegaron a ser del 90% del presupuesto total en el último año de la guerra.[5]

 

Y este antecedente histórico es el que preside el horizonte estratégico de desarrollo económico en los EEUU: la maquinaria armamentista permite activar el mercado interno, destruir competidores e infraestructura y participar de la reconstrucción de lo destruido, haciéndose además de los recursos de los países doblegados. Eso ha sido así en todas las presidencias anteriores y mucho menos cambiará con Trump, cuyo gabinete está cargado de estrategas violentos, militares duros y hombres de las finanzas y de las corporaciones.

 

Es tal la sinergia entre el Estado norteamericano y los fabricantes de armas que existe un mecanismo llamado Ventas Militares al Extranjero (FMS por sus siglas en inglés), por el cual el Estado mismo se ocupa de actuar como intermediario, gestionando ventas de las empresas a compradores extranjeros, sobre todo, en los casos donde los volúmenes son menores o hay falta de experiencia en el manejo de transacciones o de determinados materiales bélicos.

 

A escasos días de iniciado su período presidencial Trump anunció que pretende aumentar las expensas militares en US$ 54 mil millones, llevando el presupuesto de "Defensa" a un total de US$ 658,5 mil millones.

 

El peligro del armamentismo se cierne sobre América Latina y el Caribe

Aún si no se llegara a desatar una guerra total – más allá de la guerra mediática, económica y financiera con la que hoy se ataca a Venezuela – existe el peligro cierto de que la retórica y las acciones diplomáticas conduzcan a una escalada armamentista en la región.

 

Una invasión unilateral norteamericana parece improbable. Sin embargo, cualquier escaramuza podría ser el chispazo en el polvorín, suscitando una clara y justificada reacción gubernamental, la cual sería seguida por una inmediata reacción mediático-diplomática condenatoria y la amenaza de constituir fuerzas de ocupación multinacionales "apoyadas" por países satélites, favorables a la conspiración internacional de derecha, como Argentina, Paraguay, Perú y otros.

 

Colateralmente, el nuevo clima político (y operadores a cargo) azuzan a los distintos gobiernos de derecha de la región a prepararse para eventuales escenarios de confrontación. O fomentan, con distintas modalidades y argumentos, la opción armamentista recreando conflictos fronterizos preexistentes y las necesidades crecientes de seguridad interior, ya sea contra la delincuencia organizada o en represión de levantamientos sociales producidos por sus mismas políticas.

 

Así, estas maniobras, mientras tratan de obtener nuevamente el dominio económico y político sobre la región neocolonizada, abren el surco para que sus compañías de armamento recuperen la delantera, frenando la expansión china y la provisión rusa, alimentando la supuesta recuperación económica del poder central.

 

Como muestra de todo esto, en la reciente reunión del presidente peruano Kuczinski con Trump en Washington, el anfitrión insistió en confirmar la compra de vehículos fabricados por General Dynamics para el ejército del Perú con un costo estimado de 668 millones de dólares. O la venta de sistemas de misiles, aprobada ya en 2016 por el Departamento de Estado al gobierno chileno y valuada en 140 millones de la misma moneda. [6]

 

En la misma línea, el sitio web El destape, dio a conocer en una nota fechada el 26/3 la lista de armamento que Argentina solicitó a Estados Unidos a mediados del año pasado. El paquete incluye aviones caza, tanques de guerra, misiles de mediano y largo alcance y helicópteros similares a los utilizados en la Guerra de las Islas Malvinas, por un total de más de dos mil millones de dólares.[7]

 

A todo esto se suma la tendencia militarista de Brasil, en donde el 4 de Abril comenzará la feria de armamento Laad, que según información propia contará con más de 600 marcas expositoras y la asistencia de 195 delegaciones oficiales.

 

Todas estas señales indican que los Estados de América Latina y el Caribe, verán crecer una vez más los presupuestos militares. Como contraste, en los últimos seis años, la región había logrado reducirlos en un 3%, representando en la actualidad un 1.28% de su PBI total.

 

El desquicio social al que conduce el armamentismo es harto conocido. La reasignación presupuestaria, el nuevo endeudamiento y el posterior servicio de deuda implican ineludibles dificultades para atender las necesidades básicas de las poblaciones, en especial, de los sectores más vulnerables. Y hacen aún más remota la posibilidad de revertir la galopante desigualdad. Una vez más, salud, educación, vivienda y cultura quedan postergadas por las apetencias del capital y la connivencia o debilidad de gobiernos de derecha.

 

Ése el final de la tragedia que comienza si prospera la mentira de Almagro en la OEA, impulsada por EEUU y secundada por gobernantes cómplices, que sin duda, como malos parroquianos, se irán sin pagar la cuenta.

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Llama el mandatario chavista a considerar la permanencia de Caracas en el organismo

 

Peña Nieto, punta de lanza de la agresión de la OEA a Venezuela, acusa Maduro

 

 

Compromiso de 20 países miembros para encontrar soluciones diplomáticas a la crisis venezolana

Asistente a la marcha antimperialista celebrada ayer en Caracas, en respuesta a las acciones del secretario general de la OEA, Luis Almagro, que pretende activar la Carta Democrática contra VenezuelaFoto Xinhua

Sesión del Consejo Permanente de la OEA celebrada ayer en Washington para debatir sobre la situación política en VenezuelaFoto Ap

Ap, Afp y Xinhua

 


Miércoles 29 de marzo de 2017, p. 26

Washington.

Veinte de los 34 estados miembros de la Organización de Estados Americanos (OEA) se comprometieron este martes a definir pasos concretos que contribuyan a identificar soluciones diplomáticas a la crisis política venezolana, al lo que el mandatario de la república bolivariana, Nicolás Maduro, replicó con la acusación al gobierno de Enrique Peña Nieto de ser la punta de lanza de la agresión y el intervencionismo contra Venezuela en el organismo hemisférico.

 

Jennifer May Loten, embajadora canadiense, leyó una declaración en nombre de 20 países –a los que no identificó– durante una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA.

 

Acto seguido, Luis Alfonso de Alba Góngora, embajador mexicano, dijo que su país es uno de los que suscribieron la declaración y señaló que durante los próximos días todos los estados miembros trabajaremos en lo que deberá ser el curso de acción en el seno de la OEA.

 

Samuel Moncada, viceministro venezolano para América del Norte, calificó la reunión de acto hostil, por considerar que un debate sin su autorización equivale a una violación a la soberanía de su país.

 

Se ha consumado un acto de intervención en Venezuela sin que le hayamos dado ninguna autorización para intervenir en nuestros asuntos, sostuvo. Esta es una absoluta violación al derecho internacional.

 

Venezuela necesita tanto un grupo de la OEA como México necesita un muro, agregó Moncada en la reunión, provocando el reclamo del representante de México.

 

En un discurso transmitido por televisión minutos más tarde, el presidente Nicolás Maduro acusó al gobierno de Enrique Peña Nieto de ser la punta de lanza de la agresión y el intervencionismo contra Venezuela en la OEA.

 

¿Tiene sentido la existencia de la OEA? ¿Tiene sentido la permanencia en la OEA? Abro un debate nacional e internacional sobre la utilidad y la pertinencia de la Organización de Estados Americanos en rechazo a la agresión que se pretende y la permanencia de los estados, entre ellos Venezuela, en esa organización, dijo Maduro en un consejo de ministros.

 

Michael Fitzpatrick, subsecretario estadunidense de Estado adjunto para el Hemisferio Occidental, enumeró –sin mostrar preferencia por alguna– propuestas presentadas por varios países, las cuales incluyen crear un grupo de territorios amigos, enviar una delegación a la nación sudamericana para dialogar directamente con actores políticos e invitar a los tres ex presidentes que mediaron el diálogo infructuoso celebrado el año pasado con la mediación del Vaticano.

 

Creemos que una participación más intensa de la OEA es apropiada. Para que ello ocurra, será esencial que Venezuela acepte la mano extendida por la OEA, señaló.

 

La sesión adquirió un tono agrio hacia el final, cuando varios embajadores advirtieron que abandonarían la sala en señal de protesta después de que Moncada calificó de golpista al gobierno del presidente brasileño Michel Temer y dijo que si Colombia nos quiere ayudar, que pare la producción de cocaína.

 

La representante peruana, Ana Rosa Valdivieso, se retiró de la sala minutos después de haber advertido que lo haría si el viceministro venezolano mantenía el tono de su intervención.

 

El Consejo Permanente de la organización celebró una sesión extraordinaria pese a la rotunda renuencia de la delegación venezolana, que forzó a un voto para decidir si se aprobaba la agenda del encuentro. La celebración de la reunión extraordinaria recibió 20 votos en favor y 11 en contra, salvando cómodamente la cantidad mínima de 18 votos para proseguir.

 

La OEA convocó a la sesión extraordinaria apenas horas después de que 14 de sus estados miembros llamaron el jueves a Venezuela a liberar a los políticos presos, convocar a elecciones, que han sido postergadas indefinidamente desde año pasado, y respetar las decisiones de la Asamblea Nacional en una inédita posición conjunta en torno a la crisis del país sudamericano.

 

Esa declaración fue apoyada por el secretario general, Luis Almagro, quien hace dos semanas sugirió aplicar la Carta Democrática al país petrolero y suspenderlo de la OEA si no realiza elecciones generales en breve.

 

Sin embargo, la mayoría de los países del organismo regional dijeron que la suspensión de esa nación debería ser la última opción.

 

Los 34 estados miembros que participan activamente en la OEA anularon en 2009 la suspensión impuesta a Cuba, pero la isla comunista ha enfocado sus intereses en otros organismos, como la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, en la que no participa Estados Unidos.

 

El mecanismo hemisférico celebró la sesión mientras miles de seguidores del oficialismo venezolano marcharon en Caracas en rechazo a las posibles sanciones que podría aplicar la OEA al gobierno de Maduro.

 

También en Caracas, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) anuló la decisión de la Asamblea Nacional, de mayoría opositora, de activar la Carta Democrática Interamericana de la OEA, y abrió el camino para posibles enjuiciamientos de los diputados al imponer límites a la inmunidad parlamentaria, al establecer que esa garantía constitucional no funcionará en los casos de delitos constitucionales y delitos penales flagrantes.

 

El artículo 20 de la Carta Democrática Interamericana, que establece los estándares democráticos acordados por los países del hemisferio en 2001, autoriza a cualquier Estado miembro o al secretario general de la OEA a convocar al Consejo Permanente en caso de que en un Estado miembro se produzca una alteración del orden constitucional que afecte gravemente su orden democrático.

 

En respuesta, la mayoría opositora de la Asamblea Nacional aprobó un acuerdo en rechazo al fallo del máximo tribunal. La sentencia viola la autonomía parlamentaria, pretende erradicar la inmunidad de los diputados y busca conferir poderes exorbitantes al presidente Nicolás Maduro, advirtió el texto, que considera la decisión del TSJ como una flagrante violación a la Constitución.

 

 

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Hoy, sesión del Consejo Permanente de la OEA para debatir la situación en Caracas

 

Almagro actúa contra Venezuela bajo directrices de EU: cancillería

 

La jefa de la diplomacia califica al secretario general de malhechor, mercenario y traidor

 

La canciller venezolana, Delcy Rodríguez, ayer en Washington durante la sesión de la OEA convocada por Caracas para repudiar el informe que presentó el secretario general del organismo hemisférico, Luis Almagro, el pasado 14 de marzo, en el que pidió activar la Carta Democrática Interamericana a Venezuela si el gobierno del presidente Nicolás Maduro no convoca a elecciones y libera a políticos presosFoto Afp

Sputnik y Notimex

 


Martes 28 de marzo de 2017, p. 26

Washington.

El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, ejerce presión sobre Venezuela bajo directrices de Estados Unidos, aseguró este lunes en Washington la canciller venezolana, Delcy Rodríguez.

 

"Almagro no actúa solo; es conducto de los mandatos que le dicta Washington, y acompaña su gestión con el contubernio de una facción pequeña de un grupo de países en el seno de la OEA, un objetivo los vincula… crear un ambiente que justifique la intervención en todas sus dimensiones", dijo Rodríguez en una sesión extraordinaria del Consejo Permanente de la OEA.

 

La sesión en Washington fue convocada por Venezuela para repudiar el informe que presentó Almagro el 14 de marzo.

 

Rodríguez denunció en la sesión, transmitida en vivo por la página web de la OEA, las graves acciones injerencistas que cometen tanto el secretario general como una facción minoritaria de naciones de esta organización.

 

Para la canciller, en la OEA se enfrentan dos modelos políticos antagónicos, uno representado por Venezuela (la revolución bolivariana) y el otro por Estados Unidos (expansionista).

 

La jefa de la diplomacia venezolana sostuvo que Almagro cometió agresiones contra su país desde que comenzó su periodo de secretario general de la OEA en mayo de 2015.

 

No me equivoco cuando afirmo que Almagro es mentiroso, deshonesto, malhechor y mercenario; un traidor a todo lo que representa la dignidad de un diplomático latinoamericano, añadió.

 

Según la ministra, el secretario general de OEA dedicó 21 por ciento de sus mensajes publicados en la red social Twitter para hablar sobre Venezuela, y en particular entre el 14 y 23 de marzo, 73 por ciento de sus mensajes se refirieron a este país.

 

Poco antes el gobierno venezolano solicitó la suspensión de otra sesión extraordinaria del Consejo Permanente convocada para este martes por 18 de los 34 países miembros para debatir la situación de Venezuela y el informe presentado por Almagro.

 

Esos países son Argentina, Bahamas, Barbados, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Jamaica, México, Panamá, Paraguay, Perú, Santa Lucía y Uruguay.

 

Entre ellos hay 14 gobiernos que emitieron la semana pasada una declaración solicitando al gobierno de Venezuela que fije un calendario electoral, respete al Poder Legislativo y ponga en libertad a políticos opositores presos como medidas urgentes para superar la grave crisis política y económica que vive este país sudamericano.

 

Venezuela rechaza el llamado del secretario general de la OEA a activar la Carta Democrática Interamericana si el gobierno del presidente Nicolás Maduro no convoca a elecciones generales en 30 días y libera a los políticos presos.

 

Mikel Moreno, presidente del Tribunal Supremo de Justicia de Venezuela, exhortó al gobierno a emprender acciones para intentar la remoción del secretario general de la OEA, al rechazar su informe que cuestiona la democracia venezolana.

 

Hoy, sesión del Consejo Permanente de la OEA para debatir la situación en Caracas

 

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