sábado, 25 de marzo de 2017

Recuerdan en Argentina a desaparecidos en la dictadura + Venezuela bajo asedio + Elecciones en Ecuador. ¿Por qué importa la soberanía nacional? + Una cloaca llamada Colombia

 

Miles critican las políticas social y económica del presidente Macri

 

Recuerdan en Argentina a desaparecidos en la dictadura                       

 

 

En Buenos Aires, durante la movilización, se representó a una madre de la Plaza de Mayo y a una víctima. Miles participaron en la conmemoración del golpe de Estado de 1976Foto Ap

 


Sábado 25 de marzo de 2017, p. 27

Buenos Aires.

Ante una multitudinaria y conmovedora manifestación por la memoria, la verdad y la justicia, que se concentró en la Plaza de Mayo y sus alrededores, organismos de derechos humanos reivindicaron a los 30 mil desaparecidos durante la pasada dictadura cívico-militar (1976-1983), denunciaron un plan de retroceso de derechos humanos en el gobierno del presidente Mauricio Macri, reclamaron por la actual situación social, los despidos, la represión y la persecución. Exigieron la excarcelación de la activista indígena de Jujuy, Milagro Sala, y comparar el plan económico actual con el que impuso la dictadura en su momento.

 

Fue evidente la ausencia del Estado nacional en este recordatorio del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, que impuso la dictadura más cruenta en el país, con Macri viajando a Holanda, los diputados oficialistas fotografiados detrás de un cartel con la leyenda Los DH no tienen dueño y Nunca más a los negocios de los derechos humanos, que dio continuidad a una repudiada frase de Macri, quien calificó de curro (negocio sucio) los derechos humanos, algo que también parece pensar la Unión Cívica Radical, ahora aliada al macrismo, tras olvidar y traicionar todo lo realizado por el ex presidente Raúl Alfonsín, el mandatario de la transición democrática que llevó a la Junta Militar a un juicio histórico en 1985.

 

El nuevo secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, militante de la derecha israelí, pasó por alto todos los logros que tuvieron en estos 41 años los organismos de derechos humanos y las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo. Afirmó: Los argentinos no hemos procesado lo que pasó en la dictadura, porque la política metió mucho la cola. Agregó que el kirchnerismo ha fanatizado a una sección de la sociedad y que los derechos humanos son para todos.

 

Además, reivindicó la cifra de 8 mil 500 desaparecidos, que ha sido planteada por grupos ligados a la pasada dictadura militar y empresariales, vinculados con crímenes de lesa humanidad, en un intento por desacreditar la larga lucha de los organismos. Incluso, cuando en documentos de Estados Unidos se habla de más de 36 mil desaparecidos.

 

Avruj ha destruido importantes programas de la anterior Secretaría de Derechos Humanos, reconocidos a escala internacional.

 

Sin embargo, la multitud que ayer salió a las calles fue tan importante no sólo en esta capital sino en todo el interior del país, que aún después del acto continuaba llegando gente, algo nunca visto, dando una lección activa al intento de hacer retroceder todos estos avances.

 

El acto central estuvo encabezado por Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, pero en el palco estaban también otras organizaciones de derechos humanos y agrupaciones sociales. Varios fueron los encargados de leer un documento que denunció los enormes retrocesos en materia de derechos humanos, y recordó que la junta genocida contó con la complicidad de los grupos económicos, la cúpula de la Iglesia, la corporación judicial y la embajada de Estados Unidos.

 

Este año, dijeron, venimos nuevamente a esta plaza a repudiar los crímenes de lesa humanidad, miles de desapariciones forzadas y presos políticos, más de 10 mil; torturas, robos de bebés, el funcionamiento de centros clandestinos de detención, la censura, la mentira organizada, la pobreza programada, una guerra por Malvinas con delitos de lesa humanidad, la deuda externa que provocó hambre por décadas, el exilio. Ese fue el terrorismo de Estado que nos aplicaron.

 

Asimismo, se pronunciaron en apoyo del paro docente, exigieron la liberación de Milagro Sala y pidieron que paren los despidos. Calificaron a la administración de Cambiemos de gobierno antipopular, lo cual generó entre los presentes el cántico Macri, basura, vos sos la dictadura.

 

También indicaron que van a seguir defendiendo a todas las víctimas de violaciones de derechos humanos y sostuvieron que el modelo económico de este gobierno tiene los mismos objetivos del de Martínez de Hoz (ministro de Economía de la dictadura militar), menos derechos para de los trabajadores, destrucción de la industria nacional, aumento indiscriminado de la deuda externa y alineamiento con Estados Unidos y el Fondo Monetario Internacional.

 

En otra parte del documento se denuncia el avance sobre la soberanía nacional en negociaciones con Gran Bretaña, como la entrega de nuestras islas Malvinas y otros territorios; por ejemplo, los que intentan robar a las comunidades indígenas mapuches en el sur para entregarlas a socios y multinacionales amigas del gobierno.

 

De igual forma, los manifestantes reclamaron investigar crímenes de lesa humanidad contra los soldados argentinos en la guerra por las islas Malvinas de 1982 y que cesen los intentos de remover a la procuradora general, Alejandra Gils Carbó, en referencia a un sector de la justicia que está actuando como socia del gobierno de Macri, persiguiendo y reprimiendo. El símbolo de esa política es la larga detención de Milagro Sala, las amenazas a dirigentes sindicales que están en la mira, como ocurrió durante la pasada dictadura.

 

Este viernes fueron miles y miles, una multitud que superó todas las previsiones, porque los manifestantes comenzaron desde las primeras horas de la mañana y seguían esta noche para que nadie olvide la más grande y vigorosa respuesta a un gobierno, recordando que la miseria planificada no tiene futuro en este país y que los derechos logrados en años recientes no serán arrasados. Hemos aprendido del dolor y de la memoria como base sólida de la vida en libertad y en justicia, subrayaron.

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Venezuela bajo asedio

 

 

Del 5 al 7 de marzo de este año, en el contexto del cuarto aniversario de la desaparición física del presidente Hugo Chávez Frías, tuvo lugar en Caracas, Venezuela, el 15 encuentro de la Red de Intelectuales, Artistas y Movimientos Sociales en Defensa de la Humanidad, esta vez en torno a la temática: Comunicación emancipadora o patrias colonizadas.

 

La red expresó su "solidaridad con el pueblo, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela y el presidente constitucional Nicolás Maduro Moros, en momentos en que los patrocinadores de la guerra y el terrorismo mediáticos contra Venezuela, Cuba y los países de la Alba (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) intensifican, renovados, sus afanes injerencistas, desestabilizadores y golpistas, como parte de la política imperial de cambio de régimen en los países considerados hostiles por la diplomacia de guerra de Washington […]

 

Los libretos del golpe de Estado de factura estadunidense en Venezuela exhiben sucesivas fases de intoxicación, desinformación y distorsión a través de los medios de difusión masiva bajo control monopólico. Esto se combina con medidas de coerción sicológica unilaterales y extraterritoriales y un vasto accionar sedicioso y violento, articuladas con redes digitales [de grandes corporaciones en la web], partidos políticos y dirigentes de la derecha internacional, ONG, fundaciones, sectas confesionales, el crimen organizado y paramilitares, poderes fácticos y grupos económicos trasnacionales, y la injerencia de organismos regionales, como la Organización de los Estados Americanos [OEA].

 

En suma: los medios convertidos en armas de guerra ideológica." [Declaración final] La convocatoria al encuentro hacía notar, precisamente, que en Venezuela el principal objetivo de Estados Unidos es aniquilar la esperanza de un camino alternativo a la dictadura del capital y a su consabida destrucción de la vida y del planeta. Por ello, la declaración final proponía una real y participativa comunicación emancipatoria, a partir de una iniciativa que, para que sea fecunda, deberá traducirse en una estrategia local, continental y planetaria, que mediante la suma de esfuerzos, talentos y capacidades creativas haga prevalecer la razón revolucionaria de los pueblos del sur contra la dictadura mediática del capital. [ Ibíd.]

 

Durante la reunión se contó con la participación de cerca de un centenar de integrantes de la red, quienes no sólo denunciamos el permanente ataque de la derecha ultrarreaccionaria y sus patrocinadores en Washington, en particular contra Venezuela, sino también se debatió y se hicieron propuestas concretas en torno a "la necesidad de desarrollar nuevos medios creativos, con nuevos contenidos semánticos y renovadas formas para transmitirlos, con la finalidad de romper el cerco mediático desinformativo que intenta asfixiar el espíritu revolucionario y la voluntad de profundizar el cambio radical, contrahegemónico…" [ Ibíd.]

 

Coincidiendo con la perspectiva de otorgar una gran importancia al papel de los medios de comunicación en las guerras irregulares y asimétricas, y en la dominación de espectro completo, en la reunión destaqué que estos instrumentos no son invencibles, pueden ser derrotados por los pueblos conscientes y auto-organizados. El propio movimiento bolivariano dirigido por el comandante Chávez, con todos los medios masivos de comunicación locales e internacionales en su contra, ganó prácticamente todos los procesos electorales durante su vida política. Asimismo, el pueblo venezolano venció el cerco mediático durante el golpe de Estado de 2002 y forzó –con su masiva presencia en las calles– el regreso de su presidente al Palacio de Miraflores, en una inédita acción que revertió por primera vez la lúgubre historia de golpes de Estado de nuestra América.

 

También tenemos el ejemplo de los mayas zapatistas del EZLN, quienes a lo largo de sus 23 años de vida pública, desde su insurrección de 1994, han sabido vencer todas las campañas mediáticas en su contra –impregnadas de prejuicios y racismo–, así como superar la omisión deliberada por parte de los grandes medios de comunicación de sus importantes documentos y declaraciones, sus extraordinarios procesos autonómicos, así como de las articulaciones e iniciativas de luchas emancipatorias y anticapitalistas que han sido conocidas en los ámbitos nacional y mundial; esto ha sido posible por el trabajo de redes y medios alternativos, pero, fundamentalmente, por la extraordinaria calidad y originalidad literaria de sus comunicados, su reconocida autoridad ética y el valor político de sus contenidos. En suma, los pueblos saben distinguir entre el mensaje y los mensajeros, por lo que no caen fácilmente en las trampas mediáticas.

 

En la reunión de clausura en la que se presentaron los documentos finales de la red y de otras organizaciones sociales y populares que coincidimos en Caracas, el presidente venezolano, Nicolás Maduro, protestó enérgicamente por los dichos y acciones vergonzosas del presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski, quien durante una visita reciente a Estados Unidos demandó a Donald Trump la intervención de su país en Venezuela, y en una conferencia en la Universidad de Princeton comentó que el gobierno estadunidense no invierte mucho tiempo en América Latina, pues es como un perro simpático que está durmiendo en la alfombrita y no genera ningún problema [...] pero el caso de Venezuela es un gran problema. El secretario general de la OEA, Luis Almagro, otro lacayo del imperio, pidió la suspensión de Venezuela de esa organización a partir de la aplicación de la Carta Democrática, en un vergonzoso acto de intervención que recuerda por qué la OEA siempre ha sido calificada como el ministerio colonial de Estados Unidos.

 

Y por si fuera poco, en cuanto al asedio contra nuestra hermana república chavista y bolivariana, Andrés Manuel López Obrador consideró preso político al delincuente y comprobado homicida Leopoldo López, violento opositor que participó activamente en el golpe de Estado de 2002, secuestrando, con un grupo de paramilitares, al entonces ministro del interior, Ramón Rodríguez Chacín, mientras en las guarimbas de 2014, que costaron la vida de 43 personas y 800 heridos, decenas de edificios públicos, universitarios y autobuses incendiados, López fue uno de los principales responsables directos e intelectuales de estos intentos golpistas. Este es el criminal que pasa por preso político en CNN y la OEA.

 

Justicia por el asesinato de nuestra compañera Miroslava Breach.

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Elecciones en Ecuador. ¿Por qué importa la soberanía nacional?

 

 

 La soberanía nacional es un bien infravalorado en el mundo de hoy, especialmente en los medios internacionales, donde las perspectivas de Washington y sus aliados mayormente prevalecen. Esto es cierto respecto a temas tanto políticos como económicos, y las consecuencias pueden ser particularmente fuertes para una región como Latinoamérica, tradicionalmente considerada por los funcionarios estadounidenses como su "patio trasero".

 

 

La próxima elección en Ecuador está siendo observada y disputada por fuerzas que tienen visiones opuestas en este asunto. A la izquierda se encuentra la apuesta presidencial del anterior vicepresidente Lenín Moreno y su partido — el cual ha ganado ya la mayoría en la Asamblea — Alianza PAIS (Patria Altiva i Soberana, AP).

 

Al igual que los otros partidos de izquierda que llegaron al poder durante el giro hacia la izquierda que arrasó en la región a inicios del siglo XXI, AP valora la soberanía nacional y la autodeterminación. Sus líderes, así como sus activistas y la mayor parte de su base electoral, entienden que el progreso alcanzado durante la última década hubiese sido imposible si el gobierno del presidente Rafael Correa hubiese seguido las recetas económicas de Washington.

 

Dicho progreso incluyó la reducción de la pobreza en un 38%, y de la extrema pobreza en un 47%. La desigualdad se redujo también substancialmente: La ratio de los ingresos del 10% más rico con respecto al más pobre se redujo, de 36 en 2006 a 25 en 2012.

 

El crecimiento anual de ingresos por persona se incrementó desde el 0.6% de los 26 años anteriores al 1.5%. También el acceso a salud y educación aumentó notablemente, con una inversión en educación superior ascendiendo de 0.7% a 2.1% del PIB — más de lo invertido incluso en muchos países de altos ingresos. En general, hubo el doble de inversión social, y la inversión púbica con respecto al PIB fue más que duplicada.

 

Para alcanzar estos objetivos, el gobierno tuvo que re-regular el sector financiero, gravar la fuga de capitales, exigir a los bancos la repatriación de la mayor parte de sus activos líquidos en el extranjero y hacer del Banco Central un integrante más del equipo económico del ejecutivo — entre otras reformas económicas. Sin el Estado actuando ahora por el interés público en lugar de en nombre de los banqueros ecuatorianos y los ciudadanos más ricos, Ecuador no hubiese alcanzado la mayor parte de los avances de la última década.

 

El retador, el ex-banquero Guillermo Lasso, propone el tradicional programa de derecha consistente en rebajas tributarias para los ricos y reducciones de gastos aun mayores, orientadas a disminuir el déficit presupuestario. Se compromete a reducir el rol del Estado en la economía, que fue en realidad muy importante para los avances de la última década, argumentando que el "libre mercado" es la clave para desencadenar el potencial económico del país.

 

También ha prometido recuperar la autonomía del Banco Central, lo que lo convertiría más en un instrumento de los grandes banqueros, como el que el mismo Lasso fue en su momento de gloria hacia el final de los noventa (cuando la economía naufragó debido a un colapso bancario).

 

Lasso también admitió ser dueño de un banco en Panamá, que se dedica principalmente a facilitar la fuga de capitales desde Ecuador. Se trata de un gran tema de soberanía nacional para Ecuador, ya que la mayoría de los votantes acaban de aprobar (en las elecciones del 19 de febrero) una propuesta de ley para prohibir que personas concargos públicos tengan dinero en paraísos fiscales.

 

Todo esto sería un mal presagio bajo cualquier circunstancia, pero la falta de respeto por la soberanía nacional significa que si la economía se mete en problemas — lo cual es probable, dados los recortes presupuestarios propuestos — Lasso probablemente recurriría al FMI en busca de un préstamo. Aquello significaría el fin de la duramente ganada soberanía del Ecuador en política económica, y una cantidad de "reformas estructurales" definidas en Estados Unidos que Lasso y sus aliados estarían ansiosos por implementar.

 

No es poco significativo que, de acuerdo a un documento filtrado de la Embajada de los Estados Unidos en Ecuador, Lasso informó a los funcionarios diplomáticos de sus esfuerzos por organizar una oposición empresarial al gobierno de Correa en 2007. Si hubiese evidencias así de contundentes respecto a las relaciones entre Rusia y Donald Trump, esto significaría el fin de su presidencia.

 

 

Ya sabemos cómo fueron las décadas de reforma estructural promocionadas en el pasado por Washington: casi cero crecimiento en ingresos por persona en el Ecuador durante un total de dos décadas (1980–2000). Podemos ver también el desempeño de los nuevos gobiernos de derecha, apoyados por Washington, en Argentina y Brasil. Ha pasado casi un año desde que el corrupto de derecha Michel Temer tomó el poder mediante un "juicio político" — que muchos expertos han tildado de golpe debido a la ausencia de una verdadera causal de destitución.

 

La depresión más larga de la historia del Brasil ha continuado agudizándose durante el último cuatrimestre de 2016, con niveles récord de desempleo y sin fin a la vista. La inversión continúa cayendo a pesar de — o mejor debido a — la austeridad y los recortes presupuestarios, que supuestamente habrían de entusiasmar a los inversores, incluso si al mismo tiempo hundieron la economía.

 

En Argentina, recesión y un 40% de inflación, así como devastadores incrementos de precios en los servicios públicos, han llevado a millones de argentinos a cambiar de opinión respecto al presidente de derecha que la mayoría eligió en diciembre de 2015. Como Lasso y Temer, el presidente argentino Mauricio Macri es un protegido de Washington.

 

Cables diplomáticos filtrados de 2009 lo muestran pidiendo a funcionarios estadounidenses un tratamiento más duro contra el gobierno Kirchner en Argentina. Ahora esta gente tendrá como sus aliados más cercanos a Donald Trump y a extremistas republicanos en el Congreso de los Estados Unidos, gente como el senador Marco Rubio, quien con gusto destruiría Ecuador para salvarlo.

 

Sin duda este no será el mejor momento para que Ecuador devuelva a Washington su duramente ganada soberanía nacional.

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

Una cloaca llamada Colombia

 

 

Sombrero de mago

Dicen por ahí, con acierto, que las sociedades, a diferencia de los hombres, primero se pudren y después se mueren. De putrefacciones hace años está hediendo y supurando el sistema político colombiano, con sus lacras de vieja data que se multiplican cual cáncer en cada gobierno, en cada elección, tanto ayer como hoy.

 

En una larga historia de barbaridades, cada día estalla un escándalo distinto conectado con la feria estatal, los desgreños y malversaciones, con sobornos y peculados. En un país que, quizá más que cualquier otro en el orbe, tiene un mayor número de fraudes electorales, las corruptelas —que además se originan en los días oscuros de la colonia— son parte del ejercicio cotidiano para usufructuar de modo ilegal el Estado y ponerlo al servicio de zánganos y parásitos.

 

Da la impresión, desde hace tiempos, que la corrupción (fenómeno inherente a sistemas en los que la democracia es una caricatura) se instaló como "virtud", como necesidad de políticos y funcionarios. Más bien, lo extraño, lo subversivo (e irreal, por demás), es la pulcritud, la corrección en los manejos estatales y en el ejercicio del poder en Colombia. El impoluto es un enemigo de aquellos, tan abundosos, que han transmutado el país en una cloaca: desde presidentes hasta magnates de emporios privados.

 

Parece que ser sucio es la consigna. Y lo que da carácter. Y poder. La condición que conduce a que te elijan, a que seas ministro, fiscal, procurador, director de bandería (y hasta de "lavandería" de mafiosos), etcétera, es que te untés de porquería, que estés adecuado para la coima, para el concubinato con las más bajas expresiones de lo que se ha denominado la política. Cómo gozaría hoy el gran panfletario Vargas Vila ante el espectáculo de alcantarilla de la Colombia contemporánea.

 

Y el mismo Fernando González, otro crítico de la porquería, estaría rebujando en la historia para darse cuenta que nunca antes hubo tanta pus y gusanera juntas en el país de las desventuras (o de las maravillas, según el color del cristal con que se mire). "¡Qué asquerosa es hoy mi patria! ¡Entre qué gente tan sucia me correspondió existir! Verdad que gente así hay en todas partes pero no son tan descarados", escribió en el epílogo de Los negroides.

 

En tiempos de los presidentes gramáticos, los mismos que "violaban a las Musas", al menos, como lo advirtió el autor de Los Césares de la decadencia, se fusilaba a la gente, en particular a los liberales, cumpliendo con todas las leyes de la retórica y el lexicón. Hoy, los implicados en la escandalera se hacen los pendejos, ponen carita de ternero huérfano y, con su cómica máscara de autistas o de "yo no fui", se proclaman víctimas.

 

"Colombia es una tierra de leones", decía de modo diplomático el poeta nicaragüense Rubén Darío. Y de estos felinos, nos metamorfoseamos en elefante. El proceso 8.000, el de los tiempos en que la mafia del narcotráfico metía billete a granel en las campañas electorales, es, hoy, apenas una poma. El entonces presidente Ernesto Samper dizque ni se enteró de las ingentes cantidades de plata que entraron a su campaña (1994) como "cortesía" de los carteles. El arzobispo de Bogotá, Pedro Rubiano, declaró en su momento: "Es como si un elefante se mete en tu casa y no te enteras".

 

Y el elefantico se ha reproducido con creces. A todos los politiqueros se les aparece en el solar, y no se dan cuenta. O cuando les señalan de quién es entonces esa "trompita", medio modulan: "Apenas me entero". Y así. ¿Se acuerdan de cuando todos los que delinquían con la mampara del DAS, los que repartían dinero público entre sus votantes, los que condenaban a muerte a algún profesor o un alcalde de pueblo, todos eran puros "buenos muchachos"?

 

El escándalo Odebrecht puede ser apenas una anécdota entre toda la bazofia. Un tentáculo de los muchos que tiene el pulpo descomunal de la corrupción, que es efecto de la descomposición del sistema, de su decadencia. En medio del lodazal, o del espectáculo grotesco que dan los encartados, el ingenio popular se anima ante la hediondez oficial. Y abunda el chiste y la caricatura. Y aparece el humor negro, quizá la única defensa de la gente ante los desafueros.

 

Circula en las redes sociales una "versada", titulada Los hermanos siniestros (Uribe y Santos), que en su última estrofa dice: "Los dos son lo mismo, ¿nos creen pendejos? / Nos roban, nos quitan, ninguno es sincero: / bien decía mi abuelo, ya muerto por cierto: / 'el corrupto aprovecha la estupidez de los necios'".

 

 

Una cloaca llamada Colombia

 

 

Sombrero de mago

Dicen por ahí, con acierto, que las sociedades, a diferencia de los hombres, primero se pudren y después se mueren. De putrefacciones hace años está hediendo y supurando el sistema político colombiano, con sus lacras de vieja data que se multiplican cual cáncer en cada gobierno, en cada elección, tanto ayer como hoy.

 

En una larga historia de barbaridades, cada día estalla un escándalo distinto conectado con la feria estatal, los desgreños y malversaciones, con sobornos y peculados. En un país que, quizá más que cualquier otro en el orbe, tiene un mayor número de fraudes electorales, las corruptelas —que además se originan en los días oscuros de la colonia— son parte del ejercicio cotidiano para usufructuar de modo ilegal el Estado y ponerlo al servicio de zánganos y parásitos.

 

Da la impresión, desde hace tiempos, que la corrupción (fenómeno inherente a sistemas en los que la democracia es una caricatura) se instaló como "virtud", como necesidad de políticos y funcionarios. Más bien, lo extraño, lo subversivo (e irreal, por demás), es la pulcritud, la corrección en los manejos estatales y en el ejercicio del poder en Colombia. El impoluto es un enemigo de aquellos, tan abundosos, que han transmutado el país en una cloaca: desde presidentes hasta magnates de emporios privados.

 

Parece que ser sucio es la consigna. Y lo que da carácter. Y poder. La condición que conduce a que te elijan, a que seas ministro, fiscal, procurador, director de bandería (y hasta de "lavandería" de mafiosos), etcétera, es que te untés de porquería, que estés adecuado para la coima, para el concubinato con las más bajas expresiones de lo que se ha denominado la política. Cómo gozaría hoy el gran panfletario Vargas Vila ante el espectáculo de alcantarilla de la Colombia contemporánea.

 

Y el mismo Fernando González, otro crítico de la porquería, estaría rebujando en la historia para darse cuenta que nunca antes hubo tanta pus y gusanera juntas en el país de las desventuras (o de las maravillas, según el color del cristal con que se mire). "¡Qué asquerosa es hoy mi patria! ¡Entre qué gente tan sucia me correspondió existir! Verdad que gente así hay en todas partes pero no son tan descarados", escribió en el epílogo de Los negroides.

 

En tiempos de los presidentes gramáticos, los mismos que "violaban a las Musas", al menos, como lo advirtió el autor de Los Césares de la decadencia, se fusilaba a la gente, en particular a los liberales, cumpliendo con todas las leyes de la retórica y el lexicón. Hoy, los implicados en la escandalera se hacen los pendejos, ponen carita de ternero huérfano y, con su cómica máscara de autistas o de "yo no fui", se proclaman víctimas.

 

"Colombia es una tierra de leones", decía de modo diplomático el poeta nicaragüense Rubén Darío. Y de estos felinos, nos metamorfoseamos en elefante. El proceso 8.000, el de los tiempos en que la mafia del narcotráfico metía billete a granel en las campañas electorales, es, hoy, apenas una poma. El entonces presidente Ernesto Samper dizque ni se enteró de las ingentes cantidades de plata que entraron a su campaña (1994) como "cortesía" de los carteles. El arzobispo de Bogotá, Pedro Rubiano, declaró en su momento: "Es como si un elefante se mete en tu casa y no te enteras".

 

Y el elefantico se ha reproducido con creces. A todos los politiqueros se les aparece en el solar, y no se dan cuenta. O cuando les señalan de quién es entonces esa "trompita", medio modulan: "Apenas me entero". Y así. ¿Se acuerdan de cuando todos los que delinquían con la mampara del DAS, los que repartían dinero público entre sus votantes, los que condenaban a muerte a algún profesor o un alcalde de pueblo, todos eran puros "buenos muchachos"?

 

El escándalo Odebrecht puede ser apenas una anécdota entre toda la bazofia. Un tentáculo de los muchos que tiene el pulpo descomunal de la corrupción, que es efecto de la descomposición del sistema, de su decadencia. En medio del lodazal, o del espectáculo grotesco que dan los encartados, el ingenio popular se anima ante la hediondez oficial. Y abunda el chiste y la caricatura. Y aparece el humor negro, quizá la única defensa de la gente ante los desafueros.

 

Circula en las redes sociales una "versada", titulada Los hermanos siniestros (Uribe y Santos), que en su última estrofa dice: "Los dos son lo mismo, ¿nos creen pendejos? / Nos roban, nos quitan, ninguno es sincero: / bien decía mi abuelo, ya muerto por cierto: / 'el corrupto aprovecha la estupidez de los necios'".

 

 

 

 

 

 

 

 

El mito de la familia guatemalteca + La creación de guerras por los poderosos + El futuro del comisionado Iván Velásquez + ¿Depurarlos?

 

 

El mito de la familia guatemalteca

 

En la primaria aprendimos de memoria que «la familia es la base de la sociedad». Esta idea, imagino, es la que pervive en muchos de nosotros cuando nos referimos a la familia como ese ente nuclear a partir del cual se estructura el tejido social.

 

Por ello, cuando se trata de explicar los terribles acontecimientos que han sucedido recientemente, en busca de respuestas se llega a la conclusión de que es precisamente esa entidad denominada familia como primera escuela de la vida la principal responsable, la culpable de lo sucedido. En ella, se dice, no se ha procurado dar a los hijos los valores para ser unos ciudadanos, como mínimo, respetuosos de la ley.

 

Cabe entonces preguntarse cómo son en realidad las familias en Guatemala.

 

En principio, las actuales familias guatemaltecas son un resultado del pasado conflicto armado interno. Dicha guerra terminó hace 20 años, pero dejó un rostro impregnado de sangre: más de 200 000 muertos, unos 50 000 desaparecidos, otros 50 000 desplazados e iguales números de familias fragmentadas.

 

Luego, la pobreza, que ha provocado el incremento de pandillas (cada uno de sus miembros también producto de hogares desintegrados), así como de los integrantes del narcotráfico y del crimen organizado (bajo este argumento, sin duda, involucrados en estas actividades ilícitas como resultado no solo de la falta de oportunidades, sino de valores, es decir, de proceder de familias desintegradas).

 

A estos grupos podemos sumarles el de quienes se encuentran en prisión purgando su castigo por delitos comunes cometidos. Estos, sin duda, proceden también de estas familias carentes de valores. A ellos, además, se agregan los niños y adolescentes que por las mismas razones están recluidos en correccionales.

 

Entre los prisioneros también hay que destacar el número cada vez más creciente de exfuncionarios públicos, oriundos de las clases medias y altas del país, que han empezado a llenar las celdas. Ello nos demuestra que ni la clase social ni la educación que recibieron en el seno de sus familias fueron lo suficientemente sólidas como para alejarlos de la corrupción y de los otros delitos por los que están siendo o ya fueron juzgados.

 

Asimismo, podemos agregar que, según la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi) de 2014, de las familias «sin problemas», un 20 % están integradas por los hijos con uno solo de sus progenitores y casi otro 20 % por las familias extensas (es decir, en ambos casos no son la clásica familia nuclear, hecho que de por sí ya es una situación irregular y presenta ciertos riesgos para quienes sostienen el argumento de la vida en valores de la familia tradicional).

 

Además, valdría la pena preguntarse por qué entonces aquellos que sostienen que la familia es la base de la sociedad y que en esta se generan los valores no se cuestionan qué tipo de ciudadanos brindan a la sociedad esas familias tradicionales.

 

Resulta extraño que no se cuestionen por qué hay en nuestro país tantas personas que no pagan impuestos, que son tan crueles, que explotan a los demás, que son poco solidarias, que son intolerantes y que no tienen las virtudes que se espera que surjan del seno de una familia sana.

 

Como corolario, no podemos dejar de mencionar a los niños y adolescentes que, como las niñas que murieron trágicamente en el hogar Virgen de la Asunción, son víctimas de diversas formas de violencia, por lo cual el Estado se ha hecho responsable de ellos, con las consecuencias nefastas que conocemos.

 

Visto este somero panorama, no nos queda más que reconocer que la idea de la familia guatemalteca como base de la sociedad solo es un mito. Un mito fomentado tendenciosamente, además, por quienes a toda costa quieren evadir la responsabilidad que les corresponde.

 

La familia, así como está estructurada en la actualidad, es una institución que se muestra como lo que es: una entidad fallida, carente de sostén y de unidad, una falsa ilusión y una idea agigantada en las posibilidades de su accionar por quienes, ya sea por falta de información o por malévola intención, quieren usar este falaz argumento para desviar la atención de las mayorías y lograr así su beneficio individual.

 

Vemos que el Estado necesita refundarse. Y con este, la familia. Uno es el reflejo de la otra y viceversa, ambos en una crisis total y a todas luces irreversible.

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

La creación de guerras por los poderosos

 

Hay señales de que algunos de los "poderosos", sean nacionales o extranjeros, están interesados en que la guerra encubierta contra sectores marginados de nuestra juventud se haga más abierta y generalizada: una verdadera guerra en la cual las fuerzas armadas sean llamadas a actuar y militaricen nuevamente el país, como se hizo durante el conflicto armado interno.

 

Cuando nos encontramos todavía impactados por la tragedia del Hogar Virgen de la Asunción y buscamos explicación a la creciente ola de violencia criminal, ha surgido violencia en un correccional de menores y se han producido ataques contra agentes de la PNC, causándoles la muerte a varios de ellos.

 

Y todo se da en medio de la pérdida de inmunidad del diputado del FCN-Nación Edgar Ovalle. La ciudadanía ha aprendido que estos fenómenos no son casuales; un articulista sugiere relaciones entre el crimen organizado y las pandillas juveniles. Es posible imaginar esa relación, aunque no en condición de iguales.

 

No se trata de que exista una asociación que justifique la "declaración de guerra" que algunas personas empiezan a sugerir, en forma similar a como el gobierno de El Salvador, equivocadamente, ha enfrentado el problema. Es evidente que en el mar de marginalidad en que forzadamente vive un amplio sector de nuestra juventud, los poderosos, económicos o políticos, encuentran la "mano de obra barata" para ejecutar sus crímenes.

 

También es fácil imaginar que algunos jóvenes, cuya apreciación de su expectativa de vida no sobrepasa los 25 años, quieran hacerse de dinero fácil ofrecido por capos de las mafias locales o agentes extranjeros (que han utilizado la práctica de reclutar operativos entre la gente sin futuro). Son personas individuales que aceptan convertirse en instrumentos de intereses inconfesables, aunque con frecuencia en vez de dinero fácil encuentran la muerte pronta, por "saber demasiado". Resulta impensable que estos jóvenes puedan darse cuenta de que serán luego descartados; pero muchos de ellos terminan siendo parte de las 17 víctimas diarias de la violencia criminal.

 

Fomentar la criminalización, real o aparente, que lleve a una nueva "guerra interna", ahora contra las pandillas juveniles, interesa a quienes nos impusieron la Alianza para la Prosperidad del Triángulo Norte de Centroamérica, cuyo objetivo esencial, según los enviados del Norte, es usar la represión para combatir el narcotráfico, detener la violencia que azota la subregión y parar la inmigración a Estados Unidos.

 

Producir desarrollo aparece en la Alianza como un objetivo secundario, sin mecanismos para lograrlo. La fórmula no es nueva: con dolor leíamos que la aplicación del Plan Mérida, aplicado en México, ha lanzado a ese país en una vorágine de muerte, de la cual no han podido escapar más de 2 mil niños y niñas.

 

Los zares antidrogas y antiinmigrantes de Estados Unidos llaman a estos, niñez perdida "daño colateral" de la guerra interna, al igual que los cientos de jóvenes que están siendo diezmados en El Salvador. Estoy convencido de que el crimen y la violencia se pueden combatir con inteligencia, sin recurrir a convertir a Guatemala en nuevo campo de batallas.

+++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

El futuro del comisionado Iván Velásquez

 

Una declaración en el Senado de los Estados Unidos del Senador Patrick Leahy hizo ver su preocupación porque el gobierno del presidente Jimmy Morales pudiera estar cabildeando en Naciones Unidas para lograr la remoción del comisionado Iván Velásquez, titular de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala, a lo que ayer el presidente Morales respondió diciendo que él no quiere quitar al jurista colombiano, pero que es importante saber que él, en su calidad de Mandatario, tiene la potestad de hacerlo cuando así le plazca.

 

Según su comentario, ello ocurriría si percibe que el señor Velásquez no está cumpliendo con su deber o mandato, tema que precisamente forma parte del debate que se ha iniciado por la ola de ataques dirigidos contra el trabajo de la Comisión.

 

Como no podemos sujetar un asunto de tanta trascendencia para el país simplemente a caprichos o percepciones, lo correcto es establecer si bajo el mando de Iván Velásquez la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala ha cumplido con el mandato que dio vida a ese órgano tan peculiar y cuya existencia está siendo objeto de tanta atención en otros países. Evidentemente los órganos jurisdiccionales del país han considerado que así es, porque las investigaciones y actuaciones procesales de la CICIG han sido tramitadas como corresponde en atención a la validez del mandato.

 

Es obvio que la existencia de una Comisión Internacional siempre despertará polémica y será mayor en la medida en que sus actuaciones sean más efectivas o cuando, como producto de ellas, importantes y poderosos sectores del país que la acoge se ven envueltos en proceso de orden penal.

 

El tema de la soberanía ha sido uno de los más socorridos en los últimos tiempos y yo he dicho que no deja de ser paradójico que quienes más lo enarbolan sean precisamente los que promovieron o aplaudieron la intervención militar de Estados Unidos en Guatemala, conformando el llamado Movimiento de Liberación en 1954.

 

Lo cierto del caso es que la crisis institucional de Guatemala ha golpeado seriamente el concepto esencial de soberanía, al punto de que hay partes del territorio nacional en total abandono no solo desde el punto de vista administrativo sino que también en temas de justicia y seguridad.

 

Hay territorios controlados por grupos del crimen organizado a los que no puede ni siquiera entrar la fuerza pública y no hay peor renuncia a la soberanía que la incapacidad para aplicar la ley en todo el territorio de una Nación.

 

Ello ha sido resultado de la promoción institucionalizada de la impunidad como forma de vida en el país y por eso fue que el Estado de Guatemala solicitó a Naciones Unidas, es decir a la comunidad internacional, la conformación de la CICIG para que nos asista para desmontar las estructuras que han generalizado el régimen de irrespeto a la ley que alienta de manera brutal la corrupción.

 

Me consta personalmente el trato deferente del Comisionado con el presidente Morales y sus esfuerzos por ayudar a que su gobierno sea exitoso, pensando en que eso consolida el proceso de transformación de Guatemala, pero las influencias y los acontecimientos pueden tener mucho peso cuando se suceden las presiones.

++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++

¿Depurarlos?

 

 

La ministra de Salud, Lucrecia Hernández, tuvo la osadía, la falta de respeto y el descaro de llegar al Congreso de la República a decir la verdad. Y eso se paga. Será interpelada por haberle dicho al miembro de Junta Directiva, Marvin Orellana, que las citaciones son un chiste.

 

Pero se quedó corta la Ministra. Si las citaciones son un chiste, ¿qué debería haber dicho del Congreso en su conjunto y de los diputados en lo individual? Es una vergüenza que un diputado quiera hacer perder más tiempo a una de las pocas funcionarias que reciben positivas calificaciones, por "faltarle el respeto" al peor gremio que hay en el país: El de diputados.

 

Con los casos de esta semana, la diferencia entre las pandillas juveniles y las pandillas políticas parecen no existir. Chantajean, extorsionan, roban y destruyen a quien se les ponga en el camino.

 

La verdad es que razón tiene la sociedad al estar dividiendo su desprecio y condena entre los pandilleros juveniles y los políticos. Porque ambas pandillas están reagrupándose para demostrar, a la fuerza, sus deseos de no tener que someterse al imperio de la ley.

 

Es terrible que un país como el nuestro tenga que arrodillarse a esos que, con tatuajes o con tacuches, nos vienen a arrebatar las opciones de una oportunidad de desarrollo, vivir en paz y sin el muro de impunidad que nos han construido.

 

Y cuándo mencionamos depurar, no queremos que se hable de la limpieza social que solo nos ha dejado dolor, violencia y más sangre en las calles. Lo que proponemos es, primero, que se imponga el Estado de Derecho contra los delincuentes; segundo, que se eliminen los factores que les permiten seguir multiplicándose; tercero, que la sociedad juegue su rol.

 

En el caso de los juveniles, significa que tenemos que depurarlos de la red del temor con que nos mantienen de rodillas. Hay que seguir denunciando, participando por medio de la confianza en las autoridades y buscar que, aún con todos los problemas que tenemos, sigan siendo las instituciones quienes apliquen la ley.

 

En el caso de los pandilleros políticos, demostrarles que la sociedad puede sacarlos a sombrerazos. Estamos más indignados nosotros de que sigan con descaro viéndonos la cara de babosos que lo que ellos pueden sentirse descubiertos cuando alguien les dice que son un chiste. La verdad es que son un chiste y una pandilla despreciable que por el bien del país tiene que depurarse. No mas plazas fantasma, negocios tipo Odebrecht o listado de obras. Este Congreso es de lo peor que hemos tenido en la historia del país.